Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Escuela de invierno

A Rey muerto, Rey puesto.

Fecha de publicación: 23-08-19
Por: Roberto Moreno Godoy

Pronto pasó esa temporada en la que eran novedad para todos. Les costaba dar dos pasos seguidos, pues muchos les abordaban. Eran objeto de gran interés y expectativa. Poco menos de cuatro años atrás, las autoridades recién electas eran celebridades. Con los reflectores permanentemente sobre sus rostros, no encontraban respiro. Muchos tenían algo que pedirles o recomendarles. Los interesados les asediaban, ya fuera porque buscaban un puesto de trabajo o alguna relación con el gobierno, con el ánimo de empujar sus agendas o por algún otro asunto particular. Les preguntaban cuáles eran sus planes, qué propuestas tenían y quiénes integrarían sus equipos de trabajo. Sin embargo, el panorama cambió rápidamente. La popularidad fue perdiendo fuerza y colorido. No cabe duda que el servicio público desgasta a las personas y su imagen frente a la ciudadanía. Ahora somos testigos del cierre de su gestión y, aunque todavía falta para que entreguen sus cargos, han pasado a un segundo plano. Se les dice adiós de manera prematura, en medio de la polarización imperante y de la crítica en torno a varias políticas y acciones gubernamentales. Aunque este proceso de desprendimiento y de pérdida de poder es natural, el actual ciclo electoral precipitó los acontecimientos, faltando aún varios meses para la conclusión del trabajo de la actual administración. Esto ocasiona un vacío de poder poco conveniente.

La primera ronda de elecciones estableció quiénes estarán al frente de las corporaciones municipales y quiénes ocuparán una curul en la próxima legislatura. El binomio presidencial fue definido el 11 de agosto recién pasado. No habíamos tenido un pase de estafeta tan prolongado entre autoridades. El proceso electoral ha puesto al gobierno saliente y al entrante en una situación peculiarmente comprometedora. En las últimas dos semanas ha sido evidente la presencia del Presidente y Vicepresidente electos y de los posibles integrantes de su gabinete en distintos eventos y reuniones, así como brindando entrevistas a medios de comunicación. Esto genera confusión, pues se pierde de vista quiénes son cuentadantes en este momento y quiénes aún no lo son. La responsabilidad seguirá recayendo sobre las autoridades vigentes hasta el 14 de enero próximo. Esta prolongada transición, de cerca de cinco meses, puede ser provechosa si se orienta adecuadamente o convertirse en un valladar. Las autoridades electas no deben caer en la trampa de sentirse como si ya fueran funcionarios. Esto puede provocar que empiecen a ser vistos desde ya como los responsables de programas y acciones que todavía no tienen bajo su liderazgo. Por aparte, el período de gracia que se brinda a los nuevos para demostrar lo que son capaces de hacer no debe comenzar sino hasta que sean juramentados en sus cargos. 

La oferta electoral de Vamos fue un Plan Nacional de Innovación y Desarrollo, el cual proclama que Guatemala será el país del empleo, la seguridad, las oportunidades y la prosperidad. Anuncian que se trata de un marco realizable, financiable y medible. Todos queremos una nación así. Ahora, corresponde a Alejandro Giammattei y a Guillermo Castillo, así como a los miembros de su equipo de trabajo, aprovechar estos meses de invierno para convertir esta propuesta en una visión nacional. Un esquema que sea enriquecido con los aportes de distintos sectores y que sea comprado por todos, como un marco que deseamos seguir y que orientará nuestro quehacer. Estos días lluviosos deben dar cabida a una escuela para ellos, que les permitirá validar sus propuestas, afianzar consensos, tejer alianzas y capacitarse. No les corresponde asumir anticipadamente el mandato, sino completar esta fase de aprestamiento, que les asegure estar debidamente preparados para el ejercicio de la inmensa responsabilidad que asumirán.