Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Opinión

El mundo en llamas, la codicia y el desarrollo

Nuestro país debe asumir la responsabilidad con todos los demás para solventar la problemática que va más allá de las fronteras políticas.

Fecha de publicación: 23-08-19
Por: Fernando González Davison

Debemos luchar contra la política de tierra quemada de los diablos que gobiernan Brasil y Guatemala, avalados por los evangélicos que defienden a Trump, “el elegido”. El nuevo libro de Luis Alberto Padilla es una guía para la acción. Se intitula Sustainable Development in the Anthropocene, editado por Iripaz este año. Nos lleva desde el surgimiento del Homo Sapiens hasta la fecha, con un enfoque pluridisciplinario, para entender los desafíos que hunden al planeta y al hombre en el marasmo actual. Su enfoque nos da a una visión holística del paradigma del Cosmopolitismo como una solución para resolver los problemas hechos por el Sapiens en los últimos doscientos años. Sigue las líneas del postulado del Antropoceno con una visión filosófica cosmopolita en las relaciones internacionales, para que todos los países aúnen esfuerzos para frenar y solucionar la destrucción ambiental y forestal que está matando la vida marina y terrestre. Y nuestra especie.

El colapso es evidente y hay que actuar con rapidez contra las torcidas políticas de los gobernantes impresentables de las cunas de la democracia del mundo moderno: Estados Unidos y el Reino Unido, más el diabólico presidente de Brasil y de Guatemala, que permiten que arda la amazonía y Petén, y se destruyan los pulmones de la vida en el planeta. Padilla reseña los más preocupantes asuntos internacionales y nos motiva a reclamar a la comunidad internacional hacia una buena gobernanza local y global, para atender la compleja relación de la naturaleza y los ecosistemas terrestres con la economía y sociedad. Y establezca nuevas medidas urgentes para detener la actividad humana que está matando la vida misma, producto de la codicia de una minoría preocupada por obtener más ganancias. Padilla propone cuestionar el paradigma dominante de la economía de “progreso” porque es un enfoque unilateral que descuida la protección ambiental. Contra ese capitalismo salvaje y pensamiento obsoleto, Padilla propone un enfoque integral que es el de Desarrollo Sustentable, para buscar las soluciones locales, regionales y mundiales.

En el último capítulo del libro, Padilla dice que la globalización mostró que es viable un nuevo orden basado en las raíces culturales de cada región, que respetan la madre tierra, y postulan que nuestro planeta es nuestra casa común. Es una gran verdad, sola en el infinito. La vida acá está interconectada y todos somos partes de esa cadena. De ahí la visión y metodología holística en el campo científico. Y la idea de crear un nuevo modelo democrático y global que trascienda el viejo orden y se deje atrás el Estado nacional, y así cumplir los objetivos de la ONU para el año 2030 de una manera transversal. Nuestro país debe asumir la responsabilidad con todos los demás para solventar la problemática que va más allá de las fronteras políticas. La tierra es nuestro único hogar y la estamos destruyendo.

Trump, Bolsonaro, Johnson y Jimmy, que son peleles de los poderosos cuyo interés es en ganar más plata. Dicen defender la soberanía de sus países, pues el planeta sufre por su falta de conciencia humana y planetaria: los pueblos indígenas están siendo destruidos por la tala de selvas y bosques en los países tropicales alrededor del mundo, para vender la madera o tener tierra para cultivar soya, palma africana y extraer productos mineros que atentan contra la naturaleza y nuestro futuro. El Estado debe quedar sujeto a leyes internacionales y a colaborar para preservar la vida y no a facilitar las ganancias de esos diablos que deterioran la fauna animal y natural. Los estudiantes y profesionales tienen este texto clave para comprender y actuar, pues es algo más que un curso completo de relaciones internacionales, de economía y de desarrollo, y sean agentes de

cambio, como desea el autor.