Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Panamá

El rincón de Casandra

Fecha de publicación: 21-08-19
Por: Jacques Seidner

El canal de Panamá fue ideado por Ferdinand de Lesseps en 1881, constructor también del canal de Suez. Las circunstancias fueron, sin embargo, otras y la Compañía Francesa de Panamá fracasó financieramente en medio de escándalos políticos, dejando la obra a medio estar. Los franceses se abocaron con los norteamericanos para trasladarles el proyecto ya encaminado.

A raíz de la guerra de Secesión los norteamericanos habían ya pensado en la conveniencia de poder trasladar su marina de un océano al otro sin tener que hacerlo por el cabo de Hornos, como más tarde sucedería con el barco El Oregón, que durante la guerra de Cuba requirió noventa días de viaje de San Francisco California a Santiago de Cuba, en donde participó en la batalla naval de esa localidad. La preferencia de los Estados Unidos para construir un canal interoceánico tendía a hacerlo en Nicaragua. Este país estaba sometido a la influencia norteamericana y políticamente le parecía a los congresistas de Washington más adecuado, aunque Panamá técnicamente era más fácil. En 1898 la escogencia de Nicaragua parece asegurada. En ese momento surge en la escena el viejo ingeniero francés de apellido Bunau-Varilla que cree apasionadamente en el proyecto de Panamá y logra interesar a varios políticos norteamericanos.

Sin embargo, la Cámara de Representantes trabajada por el lobby nicaragüense se decide por el proyecto de Nicaragua. Todo parecía perdido para Bunau-Varilla, cuando el 6 de mayo de ese mismo año aconteció la catastrófica erupción del Monte Pelado en la isla de Martinica. El Estado de Nicaragua había tenido la imprudencia de representar en un sello de correos a su país con un volcán en erupción. “Conseguí–escribe Bunau-Varilla– noventa de esos sellos, uno por Senador norteamericano, los pegué cada uno en una hoja de papel en el cual escribí la nota siguiente: sello de la República de Nicaragua: testigo oficial de la actividad volcánica del Istmo de Nicaragua”. Estas hojas fueron enviadas como una carga explosiva a cada Senador poco antes de la votación definitiva. Esta artimaña favoreció la opción panameña frente a la nicaragüense, que fue abandonada por temor a las erupciones volcánicas. La Ley Spooner que decidió este asunto fue votada el 19 de junio de 1902. Bunau-Varilla había logrado su propósito. Recordemos que Panamá era entonces una provincia de Colombia. Al no haber logrado un acuerdo conveniente con ese país, los norteamericanos provocaron la separación de la provincia con el apoyo de la US Navy, y Panamá fue declarado estado independiente en noviembre de 1903. La política del Big Stick de Th. Roosevelt había funcionado una vez más en el área centroamericana.

Bunau-Varilla, que a pesar de ser extranjero había sido nombrado Embajador Plenipotenciario de Panamá ante Washington, se apresuró a firmar el acuerdo Hay-Bunau Varilla, el 18 de noviembre de 1903, otorgando a los norteamericanos la concesión para la construcción y administración del canal de Panamá, obra que había sido iniciada por los franceses varios años antes. El canal de Panamá fue inaugurado en 1914 por los estadounidenses , y entregado, al Gobierno de Panamá, el 14 de diciembre de 1999.