Martes 17 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Joyabaj y el ¡“cada quien es cada quien”!

“Espacio, plaza y ambiente son centrales en un pensamiento geográfico”. David Harvey, “The ways of the world”.

Fecha de publicación: 21-08-19
Por: Edgar Balsells

 

Joyabaj se ha vuelto un tema de actualidad internacional, más no nacional, luego de un interesante reportaje, escrito por José de Córdoba, y publicado en el influyente diario de negocios The Wall Street Journal, el pasado 21 de julio. Llama poderosamente la atención que los más influyentes sectores vinculados con el mundo de los negocios en el medio ni siquiera pongan el mínimo coco el adentrarse como se debe en esta problemática.

De Córdoba menciona inicialmente que nuestro país es en estos momentos la fuente de envío ilegal de personas a los Estados Unidos de América más grande y Joyabaj, con sus cien mil habitantes, decayendo en número, es uno de los asentamientos humanos más dinámicos en esta diáspora.

De Córdoba nos presenta como uno de los más pobres del hemisferio norte, y aparecer en el The Wall Street Journal bajo esa etiqueta, sí que es un tema problemático para hacer buenos negocios, no digamos para menesteres más importantes del mundo vital. Tres factores han disparado la emigración, según el reportaje: primero, el hecho de que la Corte Federal haya decretado en 2015 mayores facilidades en los trámites migratorios para padres con niños acompañados; segundo, la sequía que impera en lugares como Joyabaj que ha dañado la seguridad alimentaria y la economía familiar campesina, de forma conjunta con el decaimiento de la actividad cafetalera y tercero, las amenazas de Trump de edificar un muro y luego de impulsar controles más severos.

Llama entonces la atención que en número de deportados Joyabaj casi se encuentra igualando a la ciudad capital, lo que ha venido entusiasmando a coyotes y contrabandistas de personas en tal región, ubicada muy cerca del perímetro urbano y de la mancomunidad denominada hace algún tiempo “Del Granate”, y que comparte intereses de diversa índole con Pachalum y San Juan y San Pedro Sacatepéquez. Cabe mencionar que los nativos de Joyabaj, viviendo afuera donaron más de US$1.5 millones para reconstruir la iglesia católica en un municipio destruido casi por completo en el terremoto de 1976 y afectado de manera directa por la violencia política de los ochenta. Además, las más grandes viviendas son edificadas a base de remesas. ¿por qué no se organizan para el desarrollo local de esfuerzos colectivos y conformación de bienes públicos y cooperativos? Entrevistado hace poco, en un programa radial matutino, Florencio Carrascoza, cuatro veces alcalde de Joyabaj, perito agrónomo y migrante por un buen tiempo hacia los Estados Unidos, mantiene un discurso poco adentrado en las potencialidades internas del municipio. Nunca mencionó ni el tema del Desarrollo Económico Local, ni el aprovechamiento de las remesas para el fomento económico, ni mucho menos reorientar las asignaciones que le otorga el tesoro estatal para contrarrestar los efectos del cambio climático y encarar la economía interna.

Resulta ser este el discurso típico de una buena parte de nuestras autoridades locales: le piden apoyos materiales al gobierno central cuando ellos son los dueños de gran parte de la inversión pública si se les mira como sistema, si se les mira en conjunto, aglutinados en la ANAM y en el Sistema de Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural –CONADUR–. El gran problema de la dirigencia guatemalteca, privada y pública, es el posicionamiento mental de un lema que, con clásica resignación, me comentó un destacado dirigente de la patronal guatemalteca que encontré por la calle: aquí “cada quien es cada quien” exclamó, como empinando el marcado atomismo darwinista que priva por aquí, y que dicho sea de paso fomenta las corruptelas, el desorden y el “sálvese quien pueda”, incluso entre familias y entornos conurbanos y rurales. Cada muni es cada muni, con sus Cocodes que van por un lado, el gobierno por el otro, y la SEGEPLAN preocupada en Objetivos de Desarrollo Sostenible que nadie sigue. Mientras tanto, la posverdad, la edificación de templos para redimirnos de nuestros pecados, y eso sí una anclada clase política, es lo que cuenta, para ser “cada quien”.