Sábado 22 DE Febrero DE 2020
Opinión

Economía circular: “que los agricultores hagan su magia”

Porque juntos se puede inventar en común nuevas formas amigables de cultivar.

Fecha de publicación: 19-08-19
Por: Marcela Gereda

Una investigación realizada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) establece que, en Guatemala, la expansión de la palma africana ha aumentado en un 600 por ciento en la última década. Los científicos alertan que este tipo de cultivos genera consecuencias devastadoras en los suelos transformando grandes hectáreas de tierras en infértiles y, en algunos casos, inutilizables.

En toda la Franja Transversal del Norte, (Huehue, Quiché, Alta Verapaz e Izabal) y también en grandes extensiones de Petén, los campos de palma africana se han convertido en un extensivo horizonte arriesgado para el ambiente, la tierra para las comunidades y para todos, según diversas investigaciones.

“Los pesticidas y los monocultivos nos llevan a un callejón sin salida” dice Giuliana Gobatto, Agroecóloga dedicada a la agricultura sostenible y economía circular.

Dado que aquí y en muchos lugares los ecocidios son múltiples, marean, nublan los ojos y atoran la respiración, es necesario ver lo que sí está generando vida y esperanza desde lo colectivo y lo común.

Tengo el privilegio de conocer de cerca a Gabriel Paniagua y Giuliana Gobatto. Gabriel es del barrio de El Manchén en Antigua. Estudió agronomía en la Usac. Fue presidente de la Asociación de Estudiantes de Agronomía de la Usac, hizo su tesis de manejo de desechos y generación de compostera municipal. Su tiempo lo gasta en la gestion ambiental local, trabajando por y para las comunidades. Giuliana estudió agroecología en la Universidad de Santa Cruz, en California. Trabaja con campesinos en un proyecto de agroecología. Y con cambiar los patrones agrícolas, sueña con un modelo de agricultura sostenible y un modelo de economía circular y solidaria para todos. Ambos, Giuliana y Gabriel son motores incansables en la generación de economía circular y solidaria y sistemas de producción agrícola socialmente justos y ambientalmente responsables.

Agricultura PILAS, es un proyecto de agricultura sostenible que busca garantizar que la economía de las familias que trabajan la tierra se sostenga de una manera digna y a la vez mantener la tierra sana. Agricultura PILAS, significa por sus iniciales: Policultivo, Integrado, Local, Autonomía alimentaria, Sano. Porque juntos se puede inventar en común nuevas formas amigables de cultivar.

En un reportaje sobre agricultura PILAS, realizado por Carmen Lucia Alvarado, de Editorial Catafixia, escribe: “la bendita tierra no descansa”, dice Don Trini, campesino del proyecto, y las 18 formas de vida que se expanden a su alrededor, que se cuidan entre sí, lo confirman. Y es que un policultivo cumple la función de una comunidad: la cebolla protege al brócoli, las plantas aromáticas crecen para ser medicina e incluso ahuyentar a ciertas plagas; camote, chipilín, acelga, rábano, puerro, cebolla, ajo… uno con otro, los cultivos mantienen sana la tierra y la hacen más funcional, conformando una comunidad que se entrelaza”. Juntos en Yepocapa trabajan por el cultivo orgánico a través de terrazas, sistema de captaciones de agua, etc. Todo ello lo lograron conectando la producción agrícola con algunos restaurantes de Antigua. ¿Quién no va a querer comprar a los agricultores locales produciendo en forma de cooperativa y de manera orgánica?, ¿quién no va a querer participar de una nueva economía solidaria, circular y local? dice Giuliana.

Al conectar a los agricultores con los restaurantes y recoger la materia orgánica, juntos, Gabriel y Giuliana están practicando la economía circular.

Es decir, están promoviendo la producción de bienes y servicios de manera sostenible, reduciendo el consumo, el tiempo, las fuentes de energía y los desperdicios. Lo que antes se consideraba “basura” ahora lo transforman en abono para los agricutores. Esta forma de generar cultivos crecidos de forma sostenible, con sistema de captación de agua y con una comunidad organizada y digna puede ser un modelo replicable, una política nacional. “Dejemos que los agricultores hagan su magia”, dice Gabriel Paniagua. Estoy segura que para alumbrar los sitios oscuros, este puede ser un camino de luz.