Domingo 15 DE Septiembre DE 2019
Opinión

¿Por qué perdió Sandra Torres?

Ellos no solo cuestionaban sino se burlaban, aduciendo que ella no tenía “pantalones” para gobernar.

Fecha de publicación: 17-08-19
Por: Irma A. Velásquez Nimatuj

 

Varias son las aristas desde las cuales se puede analizar el segundo lugar que Sandra Torres obtuvo en la elección realizada el domingo 11. Aquí me enfocaré en algunas expresiones que escuché en el interior del país. Una de ellas y quizá la que más pesó, es el machismo exacerbado, burdo y radical, que se combinó con otros factores y que destilaban de la boca de la mayoría de hombres, de diferentes edades y formaciones. Ellos no solo cuestionaban sino se burlaban, aduciendo que ella no tenía “pantalones” para gobernar. O sea, para un sector ella, por ser mujer, no poseía la capacidad técnica ni académica para ese cargo.

Otros unían su machismo a elementos de la belleza occidental, por ejemplo, fue común escuchar, sin ningún pudor, que los hombres adujeran que Sandra no podía ser la presidenta porque no era una mujer que tuviera los atributos físicos que han impuesto patrones colonizadores y denigrantes. Sin embargo, ninguno de esos hombres cuestionó o demandó los mismos atributos en Alejandro Giammattei.

También escuché asociarla al marxismo y cuando le pregunté a uno de ellos, qué entendía por un gobierno marxista, respondió que “no sabía pero que ella era de esa corriente”. Otros, la asociaban a la crisis de Venezuela, argumentando que si ganaba Guatemala sería una copia de ese gobierno, aunque ninguno expuso qué líneas ella reproduciría.

No faltaron quienes la asociaron con la brujería, especialmente hombres anclados en iglesias protestantes, con clara influencia de lo que sus pastores les indicaron, por eso, sin reflexionar aseguraban que ella era una “bruja” y que la querían lejos del gobierno. Alguno dijo que la desterraran y otro que la mandaran a las montañas, en una asociación directa con las poblaciones que viven en las comunidades rurales, como asegurando que es allí en donde viven las brujas, “porque ese era su lugar y el espacio en donde podía ejercer sus poderes”.

He sido crítica de las acciones de Sandra pero su participación en el proceso electoral es un buen termómetro para medir y estudiar las raíces profundas del odio patriarcal, el machismo visceral y el sexismo religioso, y analizar los prejuicios y estereotipos que dominan la política nacional.