Martes 25 DE Febrero DE 2020
Opinión

La urgencia de la reforma universitaria

Las tareas iniciales que demanda esta reforma deben decidirse de manera inmediata, dentro del actual movimiento estudiantil.

Fecha de publicación: 17-08-19
Por: Jorge Mario Rodríguez

Vista desde la actual crisis global, la recuperación de la universidad pública guatemalteca tiene una importancia crucial para nuestro futuro como nación. Más crucial en tanto las fuerzas políticas de las sociedades actuales aún no responden con la energía necesaria a los múltiples desafíos que presenta la escandalosa desigualdad, la alienación tecnológica, el agotamiento de los elementos naturales que sostienen la vida y, ante todo, la catástrofe del calentamiento global.

El presente movimiento estudiantil universitario puede verse, por lo tanto, como un esfuerzo de recuperación de la educación superior pública en el mundo. Este rasgo es confirmado por la serie de movimientos estudiantiles que, misteriosamente, no reciben atención por parte de muchos medios de comunicación. Estos movimientos se oponen a la contrarreforma universitaria gestionada, desde hace décadas, por la gobernanza mundial neoliberal, la cual ha creado una especie de sentido común que ya no permite pensar el presente.

Los problemas que plantea la globalización neoliberal no se pueden combatir si la educación se conceptualiza como una inversión destinada a incrementar el “capital humano”. Las sociedades actuales necesitan de esas capacidades críticas que suelen ser ignoradas por los discursos distorsionados de la calidad educativa, la competitividad y los rankings, las acreditaciones y el entusiasmo tecnocrático con indicadores que invisibilizan aspectos cruciales de la formación humana.

Esta visión neoliberal de la educación ha contribuido a generar la crisis civilizacional que pone en riesgo el bienestar y sobrevivencia de la mayor parte de la población mundial. Esto puede verse, tristemente, en la absoluta carencia de ideas que afecta a nuestra sociedad, la cual insiste en elegir gobernantes que no poseen una visión profunda y comprehensiva de la complicada situación que vive el mundo contemporáneo y que, en consecuencia, proponen recetas condenadas al fracaso.

La esperanza de un futuro digno demanda que las sociedades busquen, con una actitud crítica, nuevos sistemas de vida. Pero ¿puede lograrse este objetivo si la educación superior se encarrila dentro del discurso de las competencias, la flexibilidad laboral, la innovación y, en resumen, todas esas características que valoran la inmediatista visión empresarial? Obviamente, no.

Asumir de manera crítica el futuro, exige plantearse nuevos modelos de sociedad. Se debe luchar por evitar el desastre ambiental en el país, es conveniente pensar la manera en que se van a preservar los elementos vitales de la naturaleza, es preciso idear maneras inteligentes de asegurar la viabilidad económica de nuestra sociedad. Estos objetivos no tienen relevancia para el sector empresarial que quiere poner a su servicio a la Usac.

Las preguntas que plantea la actual crisis nacional, siempre pensada en el contexto de la globalización neoliberal, son todavía más importantes porque los actuales estudiantes madurarán en medio de circunstancias realmente graves.

Por lo tanto, el desafío fundamental de los estudiantes consiste en la promoción de la reforma universitaria. Esta debe evitar el encierro histórico en los congeladores de las comisiones técnicas, las cuales son ralentizadas por la burocratización y mediocridad universitaria. Las tareas iniciales que demanda esta reforma deben decidirse de manera inmediata, dentro del actual movimiento estudiantil. Y la ciudadanía debe apoyar con responsabilidad este movimiento, en el cual se decide un aspecto vital del mañana nacional.