Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Opinión

“La Universidad de la vida no se detiene”

Están haciendo realidad sus demandas.

Fecha de publicación: 17-08-19
Por: Maya Alvarado Chávez /LaCuerda

 

Esta afirmación de Lenina García, Secretaria General de la Asociación de Estudiantes Universitarios “Oliverio Castañeda de León”, hecha en el marco de las acciones de varios grupos estudiantiles en defensa de la educación pública, constituye una rendija abierta donde se cuela la luz en un momento en el que más que retroceder, con el recién pasado evento electoral, hemos precipitado nuestros pasos hacia el vacío. Los 18 puntos de negociación, colocados por el estudiantado, develan la corrupción y las arbitrariedades encabezadas por el actual rector, Murphy Paiz.

Esta acción recupera la tradición histórica de las luchas estudiantiles, lo cual es un signo esperanzador. En 2010, el estudiantado consecuente con la defensa de la educación pública, como herramienta de liberación de los pueblos y no como método de alienación social, también realizó una toma de las instalaciones de la Usac que duró 54 días, que si bien, en ese momento, no consiguió los objetivos planteados, no cayó al vacío, como no han caído las luchas y sueños que les precedieron. Cientos de mártires universitarios, mujeres y hombres, mestizos y de pueblos originarios, a lo largo de la historia encaminaron sus pasos, siguiendo las huellas descalzas y dignas de quienes con su sabiduría ancestral, sus manos y sus pies, hacen posible la vida, y han transmitido memorias y saberes que son el sustento de esa casa de estudios y de la sociedad. Las y los estudiantes que crecen en la “Universidad de la vida” han comprendido que estudiar en la U no significa enterrar los ojos en textos y cerrarlos a la realidad; silenciar injusticias que no se debaten en clase. Ellas y ellos han decidido levantar la mirada para no convertirse, sin más, en servidores de las élites económicas. Rechazan las memorizaciones, las privatizaciones, el robo de conocimientos populares y continuar como rebaños en lo “establecido”. Al reivindicar el derecho a una Universidad pública, académica, científica y social, a golpes de dignidad y memoria abren una grieta de luz que desempolva nuestra anomia.

Están haciendo realidad sus demandas, al debatir, denunciar y construir pensamiento crítico y acción social, acto que las personas que hemos tenido oportunidad de estudiar, tenemos responsabilidad en realizar. Es verdad que los orígenes de la Universidad de San Carlos son coloniales, y como institución tiene una deuda impagable con las mujeres, la juventud y la población marginalizada por cualquier diferencia del statu quo, especialmente los pueblos originarios, por eso es urgente recuperarla de las manos de las mafias, la mediocridad, la corrupción, el pensamiento único, los fundamentalismos en los contenidos docentes, investigativos y administrativos. Este movimiento está vivo y por eso está amenazado, el germen de resistencia florece en las articulaciones internas, la madurez política, el reconocimiento de errores y la capacidad para superarlos. Esta lucha, junto a otras en los diferentes territorios, constituye un significado de fuerza, una posibilidad de siembra en medio de la indiferencia social, “ahí donde ahora solo se vislumbra la tormenta”.