Lunes 16 DE Diciembre DE 2019
Opinión

La oportunidad que se fue y la que viene

“800,000 votos sumados MLP, Winaq, URNG suficientes para ir a segunda vuelta”.

Fecha de publicación: 14-08-19
Por: Miguel Ángel Sandoval

 

De diversas formas se dijo, por mucha gente, que las elecciones de 2019 podían haber sido una oportunidad para las fuerzas progresistas y de izquierda. Los resultados son en este sentido elocuentes. Una corriente progresista y de izquierda nada despreciable, que ganó varias diputaciones y alcaldías, que podría impulsar agendas conjuntas aunque sea un proceso cuesta arriba. Pues la realidad, testaruda como es nos dice que hoy por hoy, cada quien va por su lado, dispersos, sin mirar hacia el otro, parecido en ideas y propósitos.

En números claros, sumados MLP, Winaq, URNG, Libre, Convergencia, sin incluir Semilla y Encuentro por Guatemala, se habría estado con amplitud en segunda vuelta, con más de 850 mil votos y otro hubiera sido el resultado de las elecciones, pues se habría podido luchar por ganar las elecciones y la presidencia. Pero este escenario nunca fue parte de los cálculos políticos de un grupo de personas y organizaciones que por lo visto aman la marginalidad política y los liderazgos pírricos. O en su defecto, viven felices con llamados insípidos al voto nulo como muestra de sentido revolucionario.

En pocas palabras, todos pensando que solos y sin necesidad de la vieja o nueva izquierda, sin los progresistas de corazón o de ocasión, y sin las organizaciones sociales en pleno uso de sus características de autonomía y agenda propia, habrían alcanzado segunda vuelta y disputado la presidencia y acaso ganarla. Pero, otra vez la burra al trigo, como dice el viejo y certero refrán popular, optaron por la participación aislada, dispersa, desunida, cada quien rascándose con sus uñas, pequeños pero no contaminados, marginales pero de izquierda pura.

Parecería, luego de los resultados electorales alcanzados, que las fuerzas progresistas y de izquierda son incapaces de unificar esfuerzos, de dejar los liderazgos mesiánicos, las construcciones ideológicas del siglo pasado, pero sobre todo, la dificultad para encontrar las plataformas mínimas de las alianzas, de los acuerdos, de la concertación política. Conmigo o contra mí, parece que es la divisa que ha presidido la acción política de las fuerzas señaladas. La miopía política total.

Pero aun sabiendo este rasgo de las fuerzas progresistas y de izquierda, parece que es tiempo de trabajar por una plataforma electoral con vistas a las elecciones de 2023. No es algo prematuro, ni nada que diga que son cálculos electoreros. Es un hecho que ninguna de las fuerzas progresistas o de izquierda está apostando a la revolución social o a la insurrección para la toma del poder. Es por ello que el campo electoral se impone con todas sus características. No trabajar por el mismo por la vía de una amplia plataforma electoral, parecería la condena de los actuales grupos progresistas y de izquierda a su extinción como ya ocurrió con Libre y Convergencia, en por lo menos dos ocasiones. Todo por la insistencia en ir por separado al desastre y la derrota. Ya lo sabemos.