Lunes 16 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Casandra año 1999

El rincón de Casandra

Fecha de publicación: 14-08-19
Por: Jacques Seidner

La democracia y el sufragio universal le permiten al ciudadano, si así lo desea, emitir su voto por un candidato que lo entusiasme, o como acontece habitualmente, por el “menos peor”, que a su juicio le haga un menor daño a la nación. Si usted piensa votar y tiene dudas, le bastará enterarse de un solo plan de gobierno, copiarlo seis veces cambiándole únicamente el nombre del candidato, y tendrá usted a su disposición los seis planes de gobierno de los seis candidatos contendientes. Y, si así lo desea, y tiene tiempo disponible, podrá leer con atención las seis copias y terminará por aprenderse de memoria el Programa Único de Gobierno propuesto por los seis candidatos. Los “Hay que hacer esto… u aquello…”, se repiten interminablemente como una letanía, sin por ello proponer soluciones precisas a los problemas nacionales conocidos por toda la ciudadanía. Es probable que la mayoría de los asuntos que aquejan a los países “tercermundistas” no tengan soluciones absolutas en lo inmediato. Es por ello, que los candidatos conscientes de sus propias limitaciones y al no desear comprometerse, nos presentan a guisa de Programa de Gobierno, un inventario de males que aquejan al país, declarando con énfasis repetitiva, que deben ser resueltos, pero a la vez, se cuidan de aseverar el “cómo se hará…”. La verdad es que los guatemaltecos deben buscar resolver dos deficiencias que están parcialmente interrelacionadas. Por una parte, el aspecto administrativo del sector público –salud, educación, seguridad, finanzas, etcétera–, lo que debiera lograrse sin gran dificultad en el curso de algunos años, siempre y cuando se institucionalicen programas de Estado a mediano plazo, sumados a la asistencia técnica internacional en áreas que lo requieran. También será necesario, una administración no excesiva en cuanto a su tamaño, ni tampoco excesivamente corrupta en cuanto a su comportamiento. Requerirá asimismo, demostrar un mínimo de capacidad en el desempeño de su función. Lo que antecede no es particularidad de Guatemala, ya que un gran número de países en “vías de desarrollo”, presentan el mismo cuadro de rezago y desorden administrativo y las soluciones a ello, parecen ser comunes.

Existe un segundo problema particular de Guatemala, que es eminentemente socio-político. Aunque se grite con entusiasmo “Viva Guatemala” y se cantan todas las estrofas del himno nacional, a la sociedad guatemalteca le falta cohesión en el estricto sentido de dicho concepto. Se visualiza más bien como un mosaico, en que diversas culturas con sus propios idiomas, religiones , costumbres e intereses , cohabitan en un espacio geográfico-económico-legal llamado Guatemala. No parece encontrarse, por el momento, un denominador común que acompañe y que garantice el éxito de un proyecto consistente de unidad nacional. El Gobierno actual ha intentado a través de los Acuerdos de Paz, un muy loable, aunque tímido ensayo para lograr la unidad nacional, pero quizás, le ha faltado liderazgo y convicción suficientes para resolverlo. Quizás no se haya pensado que el denominador común, a través del cual se debe visualizar Guatemala, es el concepto de PATRIA que permita aglutinar las fuerzas vivas del país en vista de un vigoroso Proyecto de Nación. ¿Algo nuevo hoy bajo el Sol chapín? Poco, muy poco…