Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Turismo: Tikal obliga mejor logística

Así se manejan las cosas en la burocracia.

Fecha de publicación: 09-08-19
Por: Silvia Tejeda

 

Si usted, después de visitar el Parque Tikal tiene cualquier comentario acerca de una buena o mala experiencia durante su ingreso, ojalá no se equivoque a quien dirigirla, ya que en el interior de esa área, quien decide sobre la logística y administración de su funcionamiento es el director del Parque, empleado dependiente del Instituto de Antropología e Historia del Ministerio de Cultura y Deportes. Se debe reconocer que, si bien su equipo es muy eficiente en el cuidado del parque, su administración ha sido rebasada por la demanda del ingreso de turistas, a quienes, en lugar de optimizar un mejor servicio, se les obliga a hacer largas colas, hasta de una hora, para entrar, sacrificándolos a permanecer de pie, bajo el calor y el sol de Petén.

Según se experimenta, el papel que debe ejercer el INGUAT, aunque la ley diga que “tiene la autoridad superior en materia de turismo, en el país y representa a Guatemala ante entidades similares de otros países”, su eficiencias ahí, no toca tierra. Pero es extraño el fenómeno, porque ese Instituto derrocha millones de quetzales haciendo propaganda del lugar, sin siquiera incidir o actuar con más eficiencia, en el tema del trato que se le da a los turistas cuando visitan Tikal.

De qué sirve derrochar tanto, viajar tanto con la foto de las pirámides de Tikal en ferias internacionales y convenciones, si la institución no se pone en los tenis de un turista y se da cuenta del trato que reciben al ser obligados a perder parte de su limitado tiempo haciendo cola para comprar el boleto de ingreso. Así se manejan las cosas en la burocracia, una institución se lava las manos de la responsabilidad de la otra, sin darse cuenta que con su incapacidad, están disminuyendo las visitas y desalentando turistas para no venir a Guatemala. Esa inoperancia, esa deficiencia México las toma muy en cuenta para atraer, lo que Guatemala no tiene capacidad de retener.

Y adivine usted lector, cuál es la razón, cuál es la causa, para sacrificar a los impacientes visitantes que quieren conocer los vestigios de esa inmensa ciudad, ahora escondida bajo las raíces de una extensa selva, que sobrevive todavía a las talas implacables de los mercenarios invasores, simplemente, la ineficiencia y cierto indiferencia con que “El amigo que lo ayuda a crecer” trabaja en sus dos ventanillas, que no se alcanzan para aligerar su servicio.

Cabe preguntarse: Si el Banrural derrocha y derrocha millones en hacerse una imagen publicitaria, por qué no se ha dado cuenta que no se puede tener una buena imagen, si se falla y se es deficiente en el servicio que se brinda en la venta de boletos en Tikal. Es inexplicable por qué ni el INGUAT, ni el director del Parque han buscado una solución que no permita el exceso de desprestigio que cultivan las tres instituciones, ante guatemaltecos y extranjeros que visitan el lugar. Soluciones para ser más eficientes hay, pero no se han implementado. ¿Cuáles son las auténticas causas?, “es el misterio”, para no mejorar el servicio al turismo.

Este artículo transmite las vivencias de la desagradable experiencia de varias familias guatemaltecas que se organizaron para viajar a Tikal por tierra desde la ciudad. Su entusiasmo los motivó para manejar ocho horas por carreteras llenas de baches, pagar su alojamiento en dólares, viajar 50 minutos desde el hotel a Tikal, esperar una hora haciendo cola para comprar su boleto de ingreso y, por fin permanecer en el mágico parque un buen rato. A otras decenas de extranjeros que llegaron en busitos especiales, los apuraron los guías para salir, porque se acercaba la hora de tomar su avión. No hay derecho para solo ver los beneficios locales por un servicio que debiera valer lo que se cobra.