Martes 15 DE Octubre DE 2019
Opinión

La batalla de Guatemala

La neutralidad no es una opción..

Fecha de publicación: 09-08-19
Por: Luis Figueroa

 

Durante la II Guerra mundial se conoció como “La batalla de Inglaterra” al conjunto de combates aéreos librados en el cielo inglés y sobre el canal de la Mancha, cuando la Alemania nacionalsocialista buscaba destruir la RAF para invadir la Gran Bretaña. Estoy convencido de que, aquí y ahora, libramos “La batalla de Guatemala” contra la concentración del poder y contra las peores formas de colectivismo y de autoritarismo.

He escrito, antes, que las tensiones institucionales que vivimos –y que a ratos parecen poner en peligro la república– no tienen soluciones estrictamente jurídicas; la falta de pesos y contrapesos es un ejemplo de aquellas tensiones. Si se han de “desfacer” aquellos “entuertos”, eso ha de ser por medio de acuerdos políticos, del tipo de aquellos que ocupan por lo menos un capítulo en las páginas de los libros de historia. Aquello no va a ser posible si el mismo partido controla la mayoría de las municipalidades, un tercio del Congreso, el Organismo judicial y la Corte de Constitucionalidad, para luego hacerse con la Presidencia este domingo que viene.

¿Dónde vas a estar ese día, cuando se luche “La batalla de Guatemala”? Claro que asumir la responsabilidad de votar puede causar temor, porque es angustiante tener que elegir, y es angustiante responder por las consecuencias de las decisiones propias. Empero, ¿cuál es la opción? Ser inocente, y por lo tanto impotente. La neutralidad, pues, no es una opción; porque ya sabes, “los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”; y porque ya sabes, las respuestas dadas por la ética determinan cómo es que debemos tratar a otras personas, y eso determina la cuarta rama de la filosofía, que es la política, misma que define los principios de un sistema social adecuado.

Este domingo, ¿pelearás “La batalla de Guatemala”? ¿Desperdiciarás un derecho que anhelan millones de personas que –en su momento– permanecieron neutrales en tiempos de crisis moral?

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