Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

Entrevista de Trabajo

Se necesitan funcionarios preparados, concienzudos, honorables y diligentes.

Fecha de publicación: 09-08-19
Por: Roberto Moreno Godoy

 

 

Muchas veces se pierde de vista que los ganadores de las elecciones son las personas que los ciudadanos elegimos para hacer determinadas tareas y funciones. Ahí radica el apelativo de servidores públicos. Se trata de aquellos que brindan un servicio de utilidad para la sociedad, algo de beneficio para los demás. Quienes aspiran a la presidencia y a la vicepresidencia buscan, ante todo, servir a sus compatriotas. Por ello, debiésemos enfrentar las elecciones de este domingo como cuando conducimos una entrevista de trabajo. Son varias las cosas que juzgaremos al evaluar a los aspirantes a estas posiciones, de forma tal que podamos escoger a las personas más aptas. Como en otros casos, chequearemos sus referencias. Prestaremos atención a sus aptitudes, a su experiencia y a su formación. Sus hojas de vida nos dirán qué han hecho y dónde han estado. Profundizaremos sobre su trayectoria y si han asumido desafíos afines a los cargos que pretenden ocupar. Apuntaremos sus principales aportes y logros. Veremos qué tanto conocen sobre la problemática del país y si sus propuestas hacen sentido. Nos interesaremos en su ideología y en su forma de ver el mundo. Concluiremos si compartimos o no sus perspectivas y planteamientos. Examinaremos sus juntas, los que influyen en ellos, quiénes les acompañarán y cómo integrarán sus equipos de trabajo. Querremos evaluar sus puntos fuertes y débiles. Ahondaremos en sus principios y valores. Por supuesto, indagaremos sobre su honestidad. Su serenidad, coraje, ética, responsabilidad, seguridad en sí mismos, juicio crítico, respeto hacia los demás, capacidad de escuchar, posibilidad de liderar grupos y de favorecer consensos serán algunos de los elementos a considerar.

A diferencia de otras entrevistas de trabajo, en esta ocasión no podremos abordarles cara a cara. Nos auxiliaremos con sus declaraciones públicas, documentos, participación en foros y debates, historial y otros mecanismos. Será necesario idear medios indirectos para hallar respuestas a nuestras interrogantes. ¿Por qué están buscando estos empleos? ¿Cuáles son sus mayores virtudes y defectos? ¿Qué tienen para ofrecer a esta causa? ¿Qué podríamos esperar de sus actuaciones? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Cómo pueden asegurarnos que vienen a servir y no a servirse a sí mismos? ¿Podemos confiar en que no los mueven fuerzas oscuras? ¿Por qué se consideran idóneos para las posiciones que buscan? ¿Cómo demuestran su capacidad? ¿Cómo aseguran que serán probos? ¿Por qué habríamos de confiar en sus promesas y en que no olvidarán su vocación de servicio tan pronto resulten electos? ¿Cómo abordarán los inmensos retos nacionales? ¿Qué hechos demuestran que están preparados? ¿Cómo manejarán los conflictos? ¿Por qué habríamos de confiar en su integridad? ¿Cómo combatirán la corrupción y la impunidad? ¿Cómo lograrán disipar la gran polarización que hay? ¿Cómo se relacionarán con los distintos sectores? ¿Podrán unirnos a todos alrededor de una visión compartida? ¿Cuáles serán sus indicadores de desempeño? ¿Cómo manejarán las enormes presiones que enfrentarán? Finalmente, ¿Por qué habríamos de contratarlos a ellos y no a los otros candidatos?

La “entrevista de trabajo” es la prueba más importante del proceso de selección de personal. Esta entrevista es una de las más importantes que hará en su vida. ¿A quiénes contrataría usted? El domingo, al marcar la boleta, habrá tomado la decisión sobre qué servidores públicos escoger. El destino de Guatemala para los próximos cuatros años y para los subsecuentes dependerá del conteo de las papeletas. Por ello, es imperativo que participe y que tome el asunto con la mayor seriedad posible. Plantéese estas y otras preguntas para orientar su decisión.