Lunes 10 DE Agosto DE 2020
Opinión

El Twitter de “ubicatex”

Hoy enfrentamos –otra vez– una guerra que no es nuestra… y pocos se dan cuenta.

Fecha de publicación: 30-07-19
Por: César A. García E.

 

Me pareció positivo el Twitter de Trump que, inexplicablemente causó sorpresa y puso a temblar a Raymundo y medio mundo… sin duda desnudó a los hipócritas; al extremo de provocar fachosas conferencias de prensa y hasta campos pagados. Me alegra haya ocurrido, pese a su innecesario “ninguneo”, humillando a un micro país que siempre ha servido de alfombra a la poderosa potencia que él representa. Sus ínfulas y amenazas “le lucen”, frente a China (uno de su tamaño), porque con Rusia y Corea del Norte –teniendo otros megalómanos al frente, más peligrosos que él– camina con pies de plomo.

Se puede entender el recurso de sus bravuconadas, como parte de la estrategia de levantar la autoestima de su pueblo y cimentar el “nacionalismo” exacerbado, por el que le votaron y votarán… pero arremeter contra la débil Guatemala, es tan impropio, como la cobardía del indeseable grandulón de sexto primaria, en contra de un niñito de párvulos, arrebatándole su refacción y empujándolo. Eso sí, fue una buena dosis de “ubicatex”, para terminar de convencer –a los ingenuos que creen en “soberanía” y “República”– sobre cómo nos ven y han visto los Estados Unidos de América… su mísero patio trasero, el cual se disponen a usar como letrina, lo que se confirma con la alusión de Trump, a los países pobres “shit hole”. La gran culpable –por supuesto– Guatemala y su colección de impresentables gobiernos, siempre extendiendo la indigna mano de nación pordiosera.

El presidente del Supra Poder, en forma y manera, es muy distinto a su predecesor, Obama –por cierto el mayor “repatriador” de guatemaltecos indocumentados– pero en el fondo, es igual a sus antecesores, en relación a los denominados –durante la larga guerra fría- “países alineados”, de cuyo grupo ahora existe un estamento muy inferior que bien podría llamarse “provincias sometidas”. Lo integran paisitos inviables –como el nuestro– que nunca lograron autodeterminación y cuya población vive entre la miseria, ignorancia, violencia, expansión del crimen y marginación… descomposición social sostenida. Estas condiciones tan penosas, hacen que sus habitantes, busquen nuevos derroteros, a costa incluso de arriesgar sus vidas y viviendo en el extranjero, en condiciones de semi esclavitud, aunque pudiendo proveer para los suyos el sustento que aquí no podrían lograr. La mayoría gente honrada y muy digna.

Las “Remesas Familiares” criticadas por mí, durante los últimos tres lustros, pero celebradas por tecnócratas y “tanques de pensamiento”, nos hacen dependientes de la vergonzosa “exportación” de seres humanos. A mayo de este año, las exportaciones de bienes y servicios sumaron US$3.2 millardos, mientras que las remesas superan levemente los US$4 millardos. Ante este panorama, la amenaza de repatriación masiva de guatemaltecos es ciertamente espeluznante e implicaría el fin de la estabilidad económica, sostenida con alfileres, por nuestros indocumentados, pero que ha superado una década, sin mayores sobresaltos. Siendo realistas, no existe manera, en el mediano plazo de compensar esa fuente de divisas… estamos a merced, de lo que disponga el Imperio, ahora seriamente dividido; ese modelo elegimos y por ello nos embarcamos en una guerra que no era nuestra, firmamos acuerdos de paz que nos impusieron y de pronto, los otrora subordinados al Supra Poder, durante la Guerra Fría, fueron sus enemigos y enfrentaron juicio… la ideología había cambiado y esas mutaciones, no conocen de lealtades ni pudor.

Hoy enfrentamos –otra vez– una guerra que no es nuestra… y pocos se dan cuenta. Ésta ya no es por medio de las armas, sino de las cortes, lo mediático y la ideología. Lo que vemos en Guatemala, lo que paraliza la economía y pinta un futuro de desconsuelo, no se trata de “malos contra buenos”; el asunto es siniestro –como tantas veces lo he señalado– es una batalla inmoral, entre Republicanos y Demócratas; somos un laboratorio infausto de ratones asustados –con razón– por las pruebas de estrés a las que nos someten, casi a diario, desde afuera.

Los Demócratas, obviamente dominan la Corte de Constitucionalidad, el TSE, la PDH así como unos cuantos diputados e incontables grupos de la –mal llamada– “sociedad civil” que han sabido callar, ante el maloliente y manipulado proceso electoral. Los Republicanos, por su parte, apuntalan al fracasado poder Ejecutivo y un bloque importante de diputados… todos impresentables. Por supuesto “no hay almuerzo gratis”, las concesiones en busca de bienestar personal no nacional de sus fantoches guatemaltecos, al servicio de politiqueros gringos –todos vende patrias– implican compromisos, inestabilidad, zozobra y cambios radicales. Siempre ha sido así, solamente que ahora, por la fractura del Supra Poder que busca defenestrar a Trump, todo se hace más obvio y descarado.

Mientras la pelea de bestias que podría marcar el principio del fin del Supra Poder –Burro Demócrata y Elefante Republicano– se lleva a cabo, en la frágil, desnutrida e ignorante Guatemala, los chapines, siguen –inexplicablemente– viendo en el once de agosto, la “solución”, sin notar que, justamente, todo este circo viabiliza y pretende validar, el inexistente y fétido “proceso electoral”. Llegarán a las urnas –los cándidos votantes– a “elegir” –dicen ellos– al “menos peor” y ven con esperanza el “cambio de gobierno”. ¿No se han dado cuenta que tenemos un gobierno dividido gestado desde el norte y eso no cambiará? Sería más honesto, menos grotesco y mucho más digno y eficiente que se cerrara el inútil gobierno local y fuésemos –como he dicho antes– gobernados desde la Embajada, por lo menos los guatemaltecos, no seguirían odiándose entre sí y peleándose por sirvientes del poder real… no son más que ¡esbirros y lacayos! (Mateo 12:25 “… todo reino dividido contra sí mismo es asolado… no permanecerá” ¡Piénselo!