Domingo 5 DE Abril DE 2020
Opinión

El daño de Jimmy está hecho

Hay que negociar, y hacerlo bien.

Fecha de publicación: 25-07-19
Por: Edgar Gutiérrez

 

Ahora resulta que Jimmy Morales endosa a diez ciudadanos –incluyendo tres magistrados de la CC– su propia ineptitud y la de su canciller. Quienes pedimos el amparo provisional llamamos la atención de la Corte sobre las violaciones a la Constitución en que incurriría Morales al suscribir un acuerdo de Tercer País Seguro. La CC se limitó a señalar la ruta que debía seguir para no transgredir la ley. La firma del acuerdo implica cambios en el Código de Migración (Decreto 44-2016) y es función del Congreso aprobarlo antes de su firma (Artículo 171, inciso l, numeral 1 de la Constitución).

Es falso que la CC arrebató al Presidente su facultad de dirigir la política exterior y las relaciones internacionales. En esta fase solo se pronuncia sobre la forma. No le ata la mano, pero sí le ordena, como es su deber, seguir el camino trazado en la Constitución. No es culpa nuestra que sus asesores jurídicos (si acaso) descuidaran el asunto. Ni nos cabe responsabilidad en que Jovel se haya puesto de alfombra de la Casa Blanca (el punto de partida de este intríngulis).

Morales, Jovel y Degenhart ilusionaron a Trump con colgarle una medallita, que él sabría presumir ante el electorado como logro de su política antimigratoria. A tiempo el Departamento de Estado advirtió a su presidente que no firmara para evitar un bochorno: Morales no supo hacer la carpintería en casa, por tanto, el acuerdo entraría en stand by, mientras la oposición política y los medios se lo comerían vivo.

Para Trump serían tres derrotas al hilo. Después de tres años no ha podido colocar un ladrillo de su muro antimigrantes, a pesar de rabietas, como cerrar parcialmente el gobierno durante 35 días; luego, los hábiles negociadores mexicanos supieron torear y la Casa Blanca se conformó con la oferta de desplazar tropas a la frontera con Guatemala y, finalmente, Morales, el único que maliciosamente le ofrendó un país entero, lo frustró.

De ahí la reacción iracunda de Trump. Guatemala es su chivo expiatorio. Amenaza con castigar las remesas y el comercio e impedir el ingreso de quienes portamos pasaporte guatemalteco; amén de la humillación de nuestros migrantes, calificándolos de criminales. Morales y Jovel nos pusieron a bailar con la más fea: frontera norte “sellada” y amenaza de castigo por incumplimiento. Para colmo, como es lógico cuando se hipoteca la dignidad de un país, ahora nadie nos respeta. México tiene una iniciativa para paliar la migración, y nos ignora. El secretario Pompeo realiza una gira por Latinoamérica y nos dice adiós desde el avión, como quien salta el charco pestilente. Hábil, la diplomacia salvadoreña ha capitalizado.

El daño provocado por Morales, Jovel y Degenhart está hecho. Si un arrebatado Jimmy Morales quiere encontrar culpables debe verse en un espejo de tres cuerpos, rodeado por su “dream team”. No encuentro racionalidad en que las cámaras patronales guardaran silencio estando a la puerta de una crisis humanitaria descomunal, que más temprano que tarde golpearía sus bolsillos, ni en que ahora le hagan coro a Morales haciendo de la CC el chivo expiatorio.

Para salir del callejón sin salida, irremediablemente hay que negociar con el equipo de Trump. Está demostrado que Morales, Jovel y Degenhart son incompetentes. En el mejor de los mundos deberían renunciar y que un gobierno de transición, en acuerdo con las fuerzas vivas del país, conduzca la delicada misión. Como eso es improbable, el Congreso saliente debe pararle la mano a Morales, y, si él firma a escondidas (su manía), desconocerlo.