Martes 10 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Uno para enfrente, dos para atrás, pero siempre para adelante

No permitamos que nada nos desanime, porque hasta una patada en el culo nos empuja hacia adelante.

Fecha de publicación: 23-07-19
Por: Estuardo Porras Zadik

 

Siempre he dicho que para que podamos cambiar de curso en Guatemala, primero debemos tocar fondo. Lastimosamente, esto lo he dicho desde hace un buen tiempo y, al parecer, nuestro fondo está más profundo de lo que imaginamos. Con el gobierno del presidente Jimmy Morales esta profundidad cobró una nueva dimensión, y antes de que la encontremos él entregará a doña Sandra Torres o al doctor Alejandro Giammattei un Estado agonizante. Claro está, no sin antes intentar pegarle el tiro de gracia: al hipotecar al país con Estados Unidos, y pretender firmar un acuerdo con esa nación para convertir a Guatemala en un “Tercer País Seguro”.

Lo más alarmante de estas patadas de ahogado –con la intención de mantenerse a flote después de entregar el poder y no pagar la factura de sus actos–, no radica en la actitud del presidente. De él, ¿qué podemos esperar? De hecho, independientemente de que la Corte de Constitucionalidad ha tenido que enmendarle la plana una y otra vez durante todo el mandato, la desobediencia suya al más alto organismo de justicia –acuerpada por varios sectores que, con su silencio o apoyándole abiertamente–, le ha permitido salirse con la suya. No es el presidente sino quienes le han apoyado lo que debiera preocuparnos, pues muy pronto Morales pasará a ser uno más del montón, mientras que quienes le manejaron a su antojo seguirán haciendo de Guatemala lo que les plazca.

Con el gobierno de Morales retrocedimos a niveles nunca antes vistos, al punto que el liderazgo de la región está hoy en manos del pequeño vecino al sur, que nos toma la delantera ante el vacío de poder que deja el gobierno saliente. Lo único que no debería desanimarnos, es que por primera vez en la historia se cayó el velo del anonimato y expuso a diferentes sectores y sus líderes con nombre y apellido, dejándoles sujetos al escrutinio público. A unos cuantos eso les da igual, ya que el descaro y el cinismo les desborda, pero a aquellos que acostumbraban operar desde el anonimato, escondiendo sus verdaderas intenciones, no. A estos, aunque Morales les dejó el país nuevamente en condiciones caóticas, ad hoc para la continuidad del sistema que ellos concibieron, regresar del todo al pasado les será imposible. Aunque un paso para enfrente y dos para atrás, al menos hoy somos una ciudadanía más consciente, atenta y vigilante. La patada en el culo que nos dio Morales y sus secuaces no nos debería desanimar, sino muy por el contrario, nos debiese de recordar que fuimos capaces de sobrevivir a lo inimaginable y, al menos, tendremos la oportunidad de intentarlo una vez más con alguien que, ¡ojalá! esta vez sí sea menos peor.

Los caprichos del presidente Donald Trump por frenar la migración ilegal hacia Estados Unidos, nos pusieron cerca de hipotecar el país con el hoy incómodo vecino del norte. El presidente Trump hará lo que tenga que hacer para reelegirse durante otro período. La promesa de campaña de construir el muro está lejos de cumplirse. Una economía pujante no hace sentido en sus votantes, si la economía personal de estos no está bien. No es suficiente convertir al migrante en el enemigo natural de la clase obrera de ese país. Indiscutiblemente, estas medidas son efectivas en términos electorales, pero lejos están de ser efectivas para frenar la migración de millones de centroamericanos que entran ilegalmente a Estados Unidos. Más tarde que temprano, Guatemala retomará el camino del desarrollo económico y social, al darse cuenta de que la única opción para que no exista migración ilegal es que las personas no se vean forzadas a abandonar sus hogares. Para ello, es inevitable la lucha contra la corrupción y la impunidad. La cual, aunque en pausa en la agenda estadounidense, volverá pronto a ser la única opción. Sin embargo, para que esto pase Guatemala necesita líderes capaces de sacar adelante al país y no aquellos que, como Morales, lo que hacen es hipotecarlo. Ya veremos qué traen consigo los próximos cuatro años…