Domingo 25 DE Agosto DE 2019
Opinión

Debate foráneo sobre Guatemala

Deberemos mejorar la imagen del país.

Fecha de publicación: 23-07-19
Por: José Alejandro Arévalo Alburez

 

Recientemente leí sendas opiniones sobre lo que ha venido sucediendo en nuestro querido país, que reflejan el debate que internamente se ha desatado alrededor de la lucha contra la corrupción y la impunidad en Guatemala. Los apasionamientos extremos de ambas posturas ideológicas confrontadas internamente se han traslado a los Estados Unidos de América, como se deduce de ambas apreciaciones foráneas, resumidas en este espacio.

El 14 de julio pasado, The Washington Post, reconocido y prestigioso medio de comunicación, editorializó que la administración Trump debería estar fortaleciendo la lucha contra la impunidad en Guatemala, pero ha hecho lo contrario, a pesar que este país es la mayor fuente de migrantes, donde la pobreza y el mal gobierno se ven agravados por una corrupción omnipresente increíble. Antes de la administración actual y durante una década, los Estados Unidos de América proporcionaron respaldo diplomático y financiero extraordinariamente valioso a la comisión anticorrupción de Naciones Unidas y, como aliado estratégico clave del Ministerio Público, entre 2014 y 2018 lanzó un devastador ataque frontal contra algunos miembros de las élites política y económica que habían venido enriqueciéndose con la corrupción, habiendo enviado a juicio a unos 250 personajes públicos y privados. Corrupción difícil de refutar.

Al día siguiente, Steve Hecht en el Impunity Observer, expresa su opinión que, en las elecciones de Guatemala, la burocracia permanente del Departamento de Estado va ganando mientras los Estados Unidos de América van perdiendo, al haber arreglado los resultados de la elección presidencial, favoreciendo una agenda socialista mediante diversas intervenciones en la política y la justicia guatemalteca. Señala que los políticos del partido demócrata han defendido los fallos izquierdistas e ilegales de la Corte de Constitucionalidad, incluyendo la eliminación de partidos políticos y candidatos de oposición. Concluye que la única oportunidad de enviar un mensaje a los guatemaltecos que los Estados Unidos no apoya la imposición socialista, sería remover al embajador del país del norte y aplicar sanciones de la Ley Magnitsky en contra de los magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC) y del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Es una pena leer esta clase de opiniones que atañen a Guatemala, por lo que el gobierno que surja de las urnas como voluntad ciudadana el 11 de agosto próximo, tendrá que definir y desarrollar una profunda, extensa y eficaz política exterior, respaldada por políticas y acciones internas, a fin de modificar este tipo de apreciaciones y así recuperar el prestigio nacional e internacional. Al margen de que cada uno de nosotros podamos tener nuestra propia opinión de lo sucedido, es urgente recuperar la imagen, credibilidad y confianza en el país. Debiera ser parte de la agenda nacional en el corto plazo.