Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

De la Dictadura Somocista a la Dictadura Orteguista

Fecha de publicación: 22-07-19
Por: Editorial

El 19 de julio de 1979, hace 40 años, fue derrocado el dictador nicaragüense Anastasio Somoza Debayle, hijo del también autócrata Anastasio Somoza García (quien instauró la Dictadura Somocista desde 1937), tras una cruenta guerra civil. Somoza Debayle gobernó Nicaragua de 1967 a 1979. En abril de 1980, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), -miembro pleno de la Internacional Socialista hasta el 25 de enero de 2019-, asumió el control absoluto del poder público. En 1985, Daniel Ortega Saavedra, líder del FSLN, se convirtió en gobernante de Nicaragua y concluyó su mandato en 1990, a raíz de que Violeta Barrios, viuda del asesinado periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (editor del diario La Prensa), ganó las primeras elecciones presidenciales libres en Nicaragua, organizadas gracias a la presión internacional sobre el régimen sandinista. Entre 1990 y 2007 gobernaron Nicaragua, Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, quienes fueron electos democráticamente.

En noviembre de 2006, Ortega, postulado por el FSLN, ganó las elecciones presidenciales para el período 2007-11, aprovechando la división entre los partidarios de la democracia institucional. En 2011, Ortega decidió postularse para la reelección presidencial, después que la Corte Suprema de Justicia, controlada por el FSLN, resolvió que no le aplicaba el precepto constitucional que prohibía la reelección presidencial. Luego, el Consejo Supremo Electoral (CSE), controlado por el FSLN, declaró a Ortega vencedor de los comicios celebrados el 6 de noviembre de 2011, atribuyéndole el 62 por ciento de los sufragios, a pesar de que la oposición política denunció fraude electoral.

En enero de 2014, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el FSLN, reformó la Constitución, en el sentido de permitir la reelección presidencial indefinida, al igual que en Venezuela, lo que, automáticamente, garantizó a Ortega la reelección y la perpetuación en el ejercicio del poder.

El FSLN postuló a Ortega y su esposa, Rosario Murillo Zambrana, como candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia, respectivamente, lo que fue interpretado como el inicio de la “dinastía orteguista”, del mismo corte de la “dinastía somocista”. El binomio Ortega-Murillo fue declarado vencedor en los comicios celebrados el 6 de noviembre de 2016, por el CSE, controlado por el FSLN, tras haberle atribuido el 72.44 por ciento de los votos. La oposición política nuevamente denunció fraude electoral.

A partir del 18 de abril de 2018, a raíz de las protestas contra la dictadura Ortega-Murillo, abanderada del Socialismo del Siglo XXI e integrante de la chavista Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), las fuerzas policiales y parapoliciales de la dinastía despótica de los Ortega-Murillo desataron una brutal e indiscriminada represión contra la población nicaragüense. El saldo trágico de esta demencial y canallesca agresión contra la población nicaragüense, a julio de este año, se estima en, por lo menos, 350 muertos, 4 mil heridos, 760 presos políticos y 65 mil exiliados.

Como podrá advertirse, los supuestos libertadores del pueblo nicaragüense en 1979 se convirtieron en sus crueles e intolerantes opresores a partir de 2007, situación que fue degenerando hasta que a partir del 18 de abril de 2018 la opresión se tornó asfixiante, insoportable y asesina.

La lección que se extrae de la tragedia nicaragüense es que habiendo tenido la oportunidad de deshacerse de la tiranía sandino-orteguista en 1990, gracias a la presión internacional, los nicaragüenses (a tan solo década y media) cayeron de nuevo en las fauces de dicha dictadura en 2007, lo que se atribuye, en gran medida, a la inconsecuencia del liderazgo democrático, así como a la corta memoria histórica, la indiferencia y el conformismo ciudadano. “Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, decía sabiamente George Santayana.