Sábado 17 DE Agosto DE 2019
Opinión

Con compromiso puede haber desarrollo

Debe tener una lógica progresiva.

Fecha de publicación: 22-07-19
Por: Richard Aitkenhead Castillo

 

Con frecuencia se escucha desánimo sobre las posibilidades futuras de Guatemala, en especial sobre el inmenso desafío de lograr sacar a uno de cada diez guatemaltecos que siguen viviendo con menos de dos dólares al día. El problema es que lo que prevalece es la indiferencia. No puede ser que no nos ocupe esta situación. En esta búsqueda me sugirieron la lectura del libro del Dr. Hans Rosling, titulado “Factfulness”. Un aporte brillante.

Su libro se concentra en demostrar que el progreso es posible y que de hecho, el mundo ha mejorado en forma impresionante en los últimos cien años. No se diga lo que podría lograrse en los próximos cincuenta. Para iniciar presenta 13 interrogantes que reflejan el pensamiento general de la población, incluyendo políticos y académicos, para demostrar el negativismo que impera. También ilustra que se ha avanzado más de lo que imaginamos.

Las razones para nuestra falta de compromiso y comprensión de la problemática social, en su opinión, parte de diez elementos. El primero es que los análisis resaltan los extremos máximos y no el grupo promedio. Segundo, ponemos más atención a la información negativa. Tercero, vemos con enfoque lineal sin realizar el efecto exponencial. Cuarto, la aversión al riesgo, una realidad en Guatemala. Quinto, los números hacen pensar que los problemas son irresolubles y no se calcula el verdadero costo de solucionarlos. Sexto, la tendencia a generalizar. Séptimo, el destino como explicación y la incapacidad de percibir cambios menores. Octavo, una perspectiva única sin ver opciones y cursos de acción. Noveno, el instinto de echar culpas y descalificar al que piensa distinto. Por último, la urgencia de resolver todo a la vez sin resolver nada.

El libro divide a la población en cuatro categorías: un primer grupo, los que viven con menos de dos dólares al día de poder de compra; un segundo, los que lo hacen con más de cuatro al día; un tercero, con más de US$16 al día; y un cuarto, los que vivimos con más de US$64 diarios de poder de compra. El desafío es lograr elevar a la población hacia los niveles superiores. El dinero lo utiliza para demostrar que posibilita cambios en hábitos, acceso a servicios públicos y oportunidades de desarrollo. Según el Banco Mundial, con datos de 2015, menos de uno de cada diez personas en el mundo viven en la categoría 1. Uno de cada veinticinco en América Latina. Más de un millón quinientas mil personas en Guatemala.

Esto significa que a una transferencia de un dólar por persona, alrededor de 500 millones de dólares, podría evitar esta situación. Lógicamente no es tarea fácil y no puede ser hecha solo desde el gobierno y menos con un enfoque político partidista. Este debiese ser el grupo meta del programa de combate a la pobreza extrema, acompañando de un programa de alimentación complementaria en las escuelas del área rural. No es tanto dinero pero de algún lugar tiene que salir y no seguir tirándose la pelota de unos a otros. Debe tener una lógica progresiva. Es una tarea en la que debe participar toda la sociedad civil. Es una respuesta profunda sobre el deseo de cambio en el país. Es un paso importante en la dirección correcta, salir del grupo uno para después seguir avanzando del dos hacia el cuatro. No hacerlo es resignar la viabilidad y sostenibilidad del país.