Viernes 23 DE Agosto DE 2019
Opinión

El camino más tortuoso

La gente ha sido despojada de su capacidad creativa, de su capacidad de hacer.

Fecha de publicación: 19-07-19
Por: Carol Zardetto

La migración se ha convertido en una de las más graves acusaciones a los sistemas económicos y políticos. El manejo perverso del mundo está llevando a esto: grandes oleadas humanas se lanzan en busca de proteger su vida. Los expulsa el cambio climático, la guerra, el terrorismo, el crimen organizado, la inequidad económica, la implacable destrucción impuesta por los “megaproyectos” transnacionales sobre los países pobres.

La gente no se desestablece porque le da la gana. Termina siendo desalojada de su vida porque la organización de los diversos poderes le está robando su capacidad creativa, su posibilidad de hacer. Cuando a un ser humano le roban la posibilidad de existencia en el lugar donde vive, está arrinconado. Tiene que optar entre dos derroteros: huir o morir.

Frente al fenómeno global de las grandes migraciones (que recién inicia), los países beneficiarios de todos los bienes que ha producido la humanidad (a costa de los demás), se sienten abrumados. “Nos vienen a quitar lo que nos pertenece”, dicen con arrogancia. Y, a continuación, brindan soporte a los neofascistas, estilo Donald Trump y vitorean sus medidas: enjaular seres humanos, llevar a juicio a niños e infantes (por más ridículo que parezca), separar familias, permitir que mueran, sin auxilio, sus hijos. Y, ¿por qué se les desprecia? Por la más humana de las situaciones: su vulnerabilidad infinita.

Las olas migratorias nos han plantado enfrente un espejo. Nos devuelve imágenes de nuestra humanidad despiadada, terriblemente cruel, miedosa y poseedora de un egoísmo destructor. Pero, también la bondad, el sacrificio por los otros, la amplia generosidad de quienes tienen la capacidad de amar y cuidar a otros que reconocen como hermanos.

Guatemala se halla en el centro de este torbellino. En los últimos tiempos, la migración se ha convertido en el único recurso de miles de guatemaltecos. ¿Qué significa eso? ¿Nos lo hemos preguntado?

Un airado Donald Trump vocifera que nuestro país “no ha hecho nada por proteger a Estados Unidos” de la migración. Quizá habría que hacerle ver las principales razones que originan el éxodo: los megaproyectos de empresas que vienen de su país a llevarse a precio de oferta los recursos naturales del nuestro, dejando atrás la destrucción del territorio que habita la gente. Habría que explicarle que los defensores de los recursos y del territorio están siendo asesinados por la organización del poder que ellos apoyan. Y aderezar esta información con el dato de que de poco ha servido su complicidad con la corrupción del actual gobierno, tan dócil a sus exigencias. Que tampoco su lucha contra el narcotráfico es muy clara. Trump podría hallar el hilo que nos sacara a todos del laberinto. El problema es que el laberinto le resulta útil para lo único que a él le importa: preparar montajes destinados al odioso público de sus electores.