Martes 10 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Bukele, una juventud bilingüe en cinco años

Inglés y enseñanza tecnológica.

Fecha de publicación: 17-07-19
Por: Gonzalo Asturias Montenegro

El recién estrenado presidente de El Salvador, Nayib Bukele, tiene delante de sí el cumplimiento de la promesa de campaña de crear, en los cinco años de su mandato, una juventud bilingüe, jóvenes salvadoreños que hablen con fluidez el inglés, además, desde luego, del español. De concretarse este propósito, cambiaría la faz de nuestro vecino, que es un país cuya juventud, por falta de capacitación y oportunidades, se alista en las maras.

Bukele, un millennial que derrotó al tradicional y anquilosado bipartidismo de la izquierda (el Frente) y de la derecha (Arena), ganando la elección presidencial en primera vuelta, también propuso en su campaña implementar una educación de perfil tecnológico, para así entusiasmar a grandes fábricas internacionales a que se instalen en El Salvador, en donde habría una juventud capacitada en el uso del inglés y de la tecnología. ¡Un reto posible y ambicioso! En Guatemala, ningún candidato presidencial ha planteado nada semejante. ¡Aquí los candidatos solo piensan en comprar el voto con el regalo de láminas y de otros insumos, entre ellos, los cupones para alimentos que da clientelarmente el gobierno y los partidos más corruptos en época de elecciones!

El plan de Bukele, que es futurista, tendrá por delante muchos escollos, como es el del propio gremio magisterial, que al igual que el de Guatemala, no está capacitado para preparar a la niñez y juventud para el mundo globalizado de hoy, en donde el idioma inglés y el manejo de herramientas tecnológicas mínimas, son conocimientos y destrezas fundamentales para movernos, como tiburón, en los océanos competitivos de hoy.

El experimento salvadoreño, si se lleva a cabo, podría servir de experiencia para que nuestro próximo Presidente haga otro tanto, de acuerdo con la realidad de Guatemala, en donde habría que sortear otros aspectos ligados a la búsqueda de una educación trilingüe, en el caso de las poblaciones originarias que hablan su propio idioma.

Debemos desechar lo viejo, y aterrizar en este mundo del Siglo XXI, en el que el desarrollo tecnológico no se detiene ni de día ni de noche, estando el uso de la inteligencia artificial ya tocando la puerta de la calle. Tenemos que preparar a nuestra juventud para que viva en el hoy y en el futuro, y ya no más en el ayer. Como a mi me gusta ejemplificar, digo que tristemente en nuestros países importa más saber de los viajes de Cristóbal Colón, que aprender a usar bien el Excel. ¡Qué desastre!

Dicho esto, entronco ahora con un artículo de una pluma invitada del diario Prensa Libre, Ninoshka Linde, titulado Generar empleo, del cual transcribo dos párrafos ilustrativos, que complementan el pensamiento esbozado por Bukele en su campaña.

Dice Linde: “Si logramos tecnificar para el empleo a los jóvenes en los últimos dos años de estudio, en cuatro años estaríamos capacitando alrededor de 700 mil personas listas para trabajar. La propuesta: inglés como herramienta de trabajo, acompañado de habilidades blandas, uso de herramientas de Office, y lo básico de codificación. Con ello, se lograría el 30 por ciento de la meta de generación de empleo. Si, además, se encadenara la capacitación intensiva para las habilidades del nuevo milenio con el liderazgo del Intecap, en el corto plazo podríamos impactar nuestra economía de maneras nunca vistas”.

“Un claro caso de éxito que valida la hipótesis. La industria de call centers y BPO decidió aportar y crear un proyecto piloto para demostrar los resultados que en el corto plazo podrían generar la capacitación del idioma inglés en la generación de nuevos empleos. Los resultados son contundentes. En 36 meses se capacitó a cuatro mil jóvenes, se generaron diez mil empleos, se benefició a 26 mil personas, se generaron 172 millones de quetzales en impuestos. Alguno pensará: ¿pero por qué debemos apoyar el inglés para una industria? El inglés como herramienta de trabajo serviría para los sectores que se han priorizado como generadores de empleo en el país, según la agenda nacional de competitividad, turismo, ITO y tercerización de procesos de negocios”. Hasta aquí la ilustrativa cita de Linde.

Los libros en los que Andrés Oppenheimer aborda este tema, con información de muchos países, también avalan la hipótesis de Linde, de Bukele en El Salvador, y de lo que yo, sin querer inventar el agua azucarada, he venido exponiendo en artículos anteriores.

Todo esto, que es un ABC para el desarrollo del país, no lo han oteado los candidatos presidenciales, que no vinculan (¡qué miopía!) el conocimiento del inglés y de la educación con perfil tecnológico con el
desarrollo personal y colectivo.

Claro, como he escrito en otros artículos, también es necesaria la inversión que genere esos puestos de trabajo, para lo cual hace falta fortalecer el Estado de derecho, mantener reglas estables, respetar a la propiedad privada (nadie invierte si tiene riesgo de que le quiten, invadan o dañen su inversión), así como de contar con mayor seguridad y justicia, sin que la compra de jueces y magistrados sea moneda de curso legal. El asunto, pues, es un combo de educación para el Siglo XXI y de Estado de derecho, para que fluya la inversión que cree empleo para una población laboralmente calificada, el cual permitiría que cientos de millares de guatemaltecos salieran de la pobreza. ¡Sí se puede!

gasturiam@gmail.com