Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Opinión

¿La Feria de las Ferias?

Filgua 2019 abrió sus puertas ayer.

Fecha de publicación: 12-07-19
Por: Álvaro Castellanos Howell

 

La invitación especial a los escritores de Chiapas, es una atinada decisión que cimienta identidad cultural. Pues ese Estado mexicano y nuestro país tienen unos vasos comunicantes tan estrechos, que en realidad, son filiales.

Compartimos tantas cosas. Nuestro Tacaná, con sus impresionantes 4 mil 080 metros de altura sobre el nivel del mar.

Nuestros ríos son como una misma sangre. Ni más ni menos, el grandioso Grijalva, nace de los ríos del Valle de Écija y de la sierra de los Cuchumatanes.

En realidad, somos un mismo pueblo dividido mediante arbitrarias coordenadas geográficas.

Y la dedicatoria a Humberto Ak’abal no podría haber sido más justa y necesaria. Oportuna. Yo también fui uno de los que tuvo la dicha de estrechar su mano, por última vez, justo en Filgua 2018. Lo vi como sus poemas.

Sencillamente genial y genialmente sencillo.

Si las ferias en un país debieran clasificarse en orden de relevancia según el propósito o tema que fomentan, Filgua debería ser, en el nuestro, la feria de las ferias.

Pensando un poco en ese éxtasis que sienten algunas personas al zambullirse irremediablemente entre mares de papel y portadas, me llevó también a pensar que una feria de libros podría dar la razón a quienes aún prefieren el libro físico sobre el digital.

¿Se imagina usted una “Filgua” sin librerías, sino solamente con cientos de pantallas digitales?

¿O más aún, se imagina usted una “Filgua Virtual”? ¿Una donde ya no pueda estrechar las manos de los autores? Quizás sea viable, pero con casco, antifaz y provisto de guantes sensoriales. Esos mismos implementos que podrían ir haciendo que los “lectores” sean una especie en extinción a ser sustituida por un “sensores” que ya no tendrá que poner de por medio su imaginación.

Sé que hay razones varias para preferir el libro digital. Desde las prácticas (como poder acarrear cientos de libros en un solo dispositivo) hasta las más nobles, como las relacionadas con temas ambientales.

Pero me recordé de una columna maravillosa escrita por Arturo Pérez-Reverte en el año 2010, que aborda de manera magistral y muy simpática este tema.

En “Leer con Luz de Luna”, Pérez-Reverte dice: “Con un libro electrónico, sea El Gatopardo, o El perro de los Baskerville, no puedo anotar en sus márgenes, subrayar a lápiz, sobarlo con el uso, hacerlo envejecer a mi lado y entre mis manos, al ritmo de mi propia vida… Ninguna pantalla táctil huele como un Tofiño, un Laborde o un Quijote de la Academia, ni tampoco como un Tintín, un Astérix o un Corto Maltés al abrirlos por primera vez”.

Sea cual sea la preferencia que cada uno tenga sobre estos asuntos, la cosa es que Filgua es hoy un espacio que nos permite coexistir entre las letras y otras de las 7 artes (habrá cine y música, por ejemplo).

Oportunidad imperdible para encontrarnos dentro de la cultura. Y vernos como oportunidades, ya no más como amenazas.

Por eso Filgua es la feria de las ferias.