Viernes 20 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Filgua: una invitación a la fiesta de los libros

¿Qué mejor propuesta que la seducción de una vida sustituta?

Fecha de publicación: 12-07-19
Por: Carol Zardetto

Cuando era niña y leí mi primer libro, me fascinó la capacidad de aquellas letras para borrar mi propia existencia y permitirme vivir otra vida, infinitas vidas. Abrir mi cabeza para pensar desde otras cabezas y mis ojos, para ver desde otra mirada. Aquel primer sentimiento de fascinación se sigue haciendo presente al entrar a un espacio colmado de libros: la posibilidad, tan inmensa que parece inatrapable, se concreta por medio del azar. ¿A dónde me llevará aquel objeto, hecho de papel, del cual solamente conozco la sugerencia que ofrece un título o una portada? La excitación resulta semejante a la que provoca una cita a ciegas.

Y termina siendo así de íntima. Comentaba con un grupo de lectores lo solitario que resulta el oficio de escritora y alguien me respondió: “y, sin embargo, lo que usted no sabe, es que estos días usted me ha acompañado a todas partes. Oigo su voz como si la tuviera dentro de mi cabeza”. Me sacó una sonrisa comprender que cuando publico un libro y alguien lo lee, me convierto en esa voz que ofrece una vía de escape, pero que también ilumina algún espacio de lo que significa nuestra misteriosa existencia.

Con la misma voracidad del lector que busca comer mundos y vida a través de un libro, un escritor se sienta (a veces durante años) a experimentar una vida sustituta a través de las letras. Con frecuencia, obtiene poco a cambio. Sin embargo, hay un momento mágico que une a quien escribe con el lector. Un breve instante de comunión profunda en que ambos se sienten reconocidos, redimidos de la soledad intrínseca. El momento resulta tan real que pesa toneladas. Mucho más que la crítica literaria, que los premios, que la bonanza financiera.

Los últimos veinte años, he vivido de este otro lado de la relación: me he dedicado a escribir. Y, con la experiencia de trabajo que implica, me ha llegado la comprensión de la profundidad que tiene el universo narrado. La narrativa no es la vida misma, es una elaboración de la vida. En otras palabras, narramos para comprendernos. Porque como humanos vivimos a través del lenguaje.

Desde la posición de alguien que batalla con la hoja en blanco, los invito para que este fin de semana vayan a la Filgua. En mi caso personal, les ofrezco un pequeño agasajo: la presentación de mi última novela Cuando los Rolling Stones llegaron a La Habana, el sábado 13, a las 7 p. m. Un homenaje al cine documental, una reflexión acerca de las revoluciones, la íntima vivencia de una mujer que viaja para comprenderse, un acercamiento a la memoria del pueblo cubano y a su historia, un cine abandonado que encierra un secreto y, en medio de todo, la llegada de los Rolling Stones… una novela es el tejido que intenta unir ese sinfín de cosas que conforma la inasible “realidad”.