Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Opinión

Autoritarismo o servil tendencia

No hay duda, es un caso real para observar que, el servilismo enceguece.

Fecha de publicación: 12-07-19
Por: Silvia Tejeda

 

Como primicia inusitada, a principios de julio, la decisión del mandatario guatemalteco de hacer un viaje, de 8 horas, a la Argentina para comprar un par de avioncitos Pampa III e ir formalmente a estrechar la mano de Mauricio Macri, tenía todas las características de ser una actividad oficial y formal, de la que solo se necesitaban los saludos protocolarios para acentuar los detalles oficiales a una compra que se suponía, los trámites burocráticos y económicos ya se habían realizado con todas las formalidades que la relación oficial entre estos dos países necesitaba.

A partir de la publicación de fotografías, con su elegante abrigo, subido en su avioncito de juguete, lo que hemos presenciado es una serie de escenas y declaraciones ambivalentes y confusas de funcionarios haciéndonos ver que, ahora no, pero más tarde, tal vez los comprarán. Nada más burdamente orquestado para confundirnos o –babosearnos–, en buen guatemalteco y a fines de septiembre contarnos el cuento que “Los avioncitos ya están en Guatemala”.

“Nada que ver”, –como dicen los jóvenes–, porque el encadenamiento de falsos argumentos, les ha fallado. El sol sonriente de la bandera de Argentina, nunca podrá taparse con un dedo y, sin duda, la compañía de ese país, que los fabrica, será la primera en no prestarse, a semejante transacción cimentada en pasos falsos. ya que su ministro de RR. EE. fue ignorado o tomado por ingenuo. Erróneamente los ministros de Defensa de ambos países estuvieron de acuerdo que solamente firmando, cada uno, por su país, un acuerdo, como un simple Addendum, para agregar a otro acuerdo relacionado con la cooperación científica y técnica formado en 1980, y valerse de esa jugarreta jurídica para respaldar la compra, de dónde saldrían los US$28 millones para hacerles el pago. Sin duda de parte de Guatemala, no sería el primer caso en que un ministro de turno justifica cualquier manotazo al Presupuesto oficial para congraciarse con cualquier capricho del Presidente. El argentino tenía prisa de vanagloriarse que, en más de 30 años transcurridos lograban vender dos ejemplares de su industria aérea, y no puso atención en informarse de los detalles legales de los acuerdos internacionales.

Ambos, complacientes con facilitarle el instante de una escena de imagen al señor Morales, cedieron. Como cedieron, en Guatemala, al apantallamiento de la verdad, al disimulo, el Vicepresidente de la República, el Viceministro de la Defensa justificando esa compra y aclarando que no servirían para dispararle a un avión o avioneta desautorizados que atravesaran este territorio. Rara reacción. De repente, la copiosa y legendaria narcoactividad es una preocupación en las altas esferas del poder político. Entonces ¿Cómo justificar esa inútil compra si los señores de la droga desde hace más de 40 años usan el espacio aéreo, como mejor les conviene? Merecemos, entonces, un ápice de verdad, para armar este rompecabezas antojadizo, de última hora.

Menos mal, que dentro de toda la falsa maraña de explicaciones hay un valiente que se les salió del ruedo de la falsedad: Es el Subcontralor del Gasto Público, de la Contraloría General de Cuentas, quien ha advertido, enfáticamente, al ministro de la Defensa que debe desistir de inmediato de la compra del par de juguetes, Pampa III, y que, de inmediato desista y se someta al cumplimiento del ordenamiento jurídico vigente. No hay duda, es un caso real para observar que, el servilismo enceguece. Hace perder el camino del respeto a las leyes y al país. Ese autoritarismo erróneo que ha impulsado al señor Jimmy Morales nunca debió ser cobijado por sus más cercanos funcionarios quienes, por conservar sus jugosos salarios, soterraron su dignidad, cuando se han prestado para burlarse de un pueblo que confió en ellos.