Miércoles 17 DE Julio DE 2019
Opinión

Jimmy “Nerón” Morales

Echándole leña al fuego.

Fecha de publicación: 11-07-19
Por: Edgar Gutiérrez

 

Decía Gautama Fonseca, un destacado intelectual hondureño, que “hay profesionales que pasaron por la Universidad, pero que la Universidad no pasó por ellos”; formalmente recibieron el título, sin aprender. Aplicado al arte de gobernar, Jimmy Morales ha sido presidente (de chiripa), y la Presidencia no ha pasado por él. La gente lo sabe, por eso su candidato y aliados están
reprobados en las urnas.

Morales no comprende las reglas del poder. Según él, desembarazándose de la CICIG, emprendiendo esfuerzos de cooptación del MP y poniéndose otra vez de alfombra de Trump –ahora sacrificando a los migrantes– salvará su pellejo. Después del 14 a las 14 sus aliados jurados –que ya comienzan a guardar distancias– levantarán la ceja con asombro: ¿Acaso Jimmy no es el más inepto y corrupto de los presidentes?

Tiene antejuicios pendientes, además, casos en ciernes por sus ejecutorias sospechosas del último año: incumplimiento de deberes; peculado; cohecho pasivo; delitos dolosos, culposos y consumados; interés lucrativo; abuso de autoridad; atentados contra la integridad e independencia del Estado; encubrimiento propio etcétera.

La semana pasada fue tras equipo bélico a Argentina para combatir a los narcos. Quizá si su gobierno hubiese demostrado voluntad anti-mafias tendría legitimidad, aunque no legalidad. Su problema es que ni legitimidad ni legalidad. Bajo sus narices el narcotráfico hizo metástasis. No es exagerado decir que el uso inmediato de esas naves sería custodiar, no combatir, a los criminales. Y sus aliados de la Contraloría y el MP ya le están poniendo puntos sobre las íes.

La inminente entrega de Guatemala a los caprichos de Trump como “tercer país seguro” es el peor, entre los peores, de los desatinos de Morales. Constituye la declaración del “gran incendio” de Guatemala. Como antesala hay que anotar su vano intento por anular las elecciones del 16/06 y repetirlas. Y esta semana, indirectamente, pateando el hormiguero de la conflictividad social (que está acumulándose), se anunció otro sobrecosto a los usuarios de energía eléctrica de bajos ingresos.

Desde 2016 el INDE dispuso que podía cubrir apenas el 15 por ciento de la tarifa social. En el primer cuatrimestre de este año el gobierno redujo esa proporción aduciendo omisión en las partidas presupuestarias y asfixia financiera del INDE (¿?). Las facturas de los usuarios se duplicaron y, entre los más empobrecidos, se triplicaron. Esta semana se informó que la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) trasladará los costos por robo de energía eléctrica a estos usuarios. ¿Acaso no es echar más leña al fuego de la conflictividad social? La principal empresa distribuidora se deslindó inmediatamente de esa disposición, calificándola de ilegal.

En la CNEE participa, como uno de los tres directores, el ministro de Energía y Minas (otro es un técnico-académico y el tercero un representante de grandes empresas). Por tanto, el ministro lleva la voz cantante de la “razón de Estado”. ¿Qué legitimidad, despojada de legalidad, otorga la persecución de los “diablitos” de Codeca? En todo caso, ¿por qué no procesan y sancionan a los responsables, ahorrándose 28 millones de dólares anuales de sobrecostos?

La legitimidad social –aunque ilegal– del “Robin Hood” de la energía es la tarifa encubierta en la factura del “alumbrado público”, que multiplica por diez el pago de la tarifa social. El sobrecosto se aplica a usuarios que ni siquiera gozan de alumbrado público. Ese dinero va directo a la “caja chica” (discrecional) de los alcaldes.

Antes del 14 a las 14, a Jimmy “Nerón” Morales solo le quedará el recurso de suplicar al Congreso que, en base a estudios psiquiátricos, lo declare orate: irresponsable de sus ejecutorias.