Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

Otra vez las tarjetas de crédito

Es importante resaltar la relevancia de los medios de pago electrónicos para la modernización y globalización económica y el desarrollo.

Fecha de publicación: 10-07-19
Por: Lizardo A. Sosa L.

Resulta desafortunado, pero no extraño, que la Legislatura a seis meses de finalizar su período, conozca iniciativas de Ley de dudosa urgencia, tal como la relativa a las tarjetas de crédito, ya en 2015 promovida con fines electoreros, convertida en Ley de la República, cuestionada por vicios en su aprobación, finalmente expulsada del marco jurídico por la Corte de Constitucionalidad.

Nada extraño tampoco, que los ponentes ahora sean casi los mismos de 2015: volvieron a usar inapropiadamente el tema con fines electoreros y dejaron al Congreso con el arrastre de seguir gastando esfuerzo en temas innecesarios. En su origen, en 2015 y en 2019, la intención no fue fortalecer el marco jurídico para el desarrollo del sector, sino claramente la ganancia de votos que no lo fue, al menos para algunos que no fueron reelectos. En la primera oportunidad, los ponentes mostraron su desconocimiento del mercado, de los beneficios que los pagos electrónicos ofrecen a los usuarios y del rezago que el país exhibe en los sistemas de pago electrónicos. Es evidente que la Ley no resolvió ningún problema a nadie –de hecho las quejas son estadísticamente insignificantes–, pero sí causó incertidumbre y no pocos problemas a los emisores y a miles de usuarios, dadas las irracionales restricciones impuestas por la ley durante su corta vigencia, especialmente la abusiva pretensión de administrar por disposiciones legales, asuntos que son eficientemente resueltos en un mercado muy competido, conformado por múltiples emisores interesados en ganar mayores porciones del mercado y por tanto en disposición de servir con mejor calidad, oportunidad y precio a los usuarios.

Además, es importante resaltar la relevancia de los medios de pago electrónicos para la modernización y globalización económica y el desarrollo, sobre todo cuando su uso se extiende a sectores económicos y sociales a lo largo y ancho de un país, en los que los pagos electrónicos contribuyen a su bancarización e inclusión en la economía monetaria (véase el uso de tarjetas de débito para entrega de transferencias de la política social condicionadas a participación en programas educativos y de salud de poblaciones beneficiadas) y su aporte en la tarea de reducir la evasión fiscal, la corrupción y las actividades ilícitas tales como el lavado de dinero y financiamientos ilícitos, al ofrecer información claramente identificada sobre las transacciones de agentes económicos personales o empresariales.

Sería deseable que el Congreso priorizara otras leyes tales como la de Bancos, de Competencia o de Servicio Civil, pero al final sería alentador si lo relativo a Tarjetas de Crédito se trata fuera de afanes político-electoreros y en su caso se legisla estableciendo un marco jurídico moderno que privilegie la competencia, abundante información y educación financiera para contribuir al buen desarrollo del sistema de pagos por medios electrónicos y así recuperar el tiempo perdido, alcanzando tan pronto como posible niveles ya existentes en otros países, extendiendo el uso y disfrute de estos servicios hacia sectores rurales y urbanos que aún permanecen al margen de los beneficios implícitos en la modernización financiera.