Viernes 15 DE Noviembre DE 2019
Opinión

La argucia de “Tercer país Seguro”

Calificaciones tan extremas, nos confunden.

Fecha de publicación: 28-06-19
Por: Silvia Tejeda

 

Guatemala, ¿Tercer país Seguro? ¿qué significa tal aseveración para la mayoría de guatemaltecos? El gobernante y su más incondicional servidor, ministro de Gobernación, le deben una seria explicación a más de quince millones de pobladores, en la que se aclare desde qué perspectiva y comparados con qué otros países, nos sorprenden afirmando tan avezada idea, si se piensa en la situación de violencia e inseguridad en que se vive en este país. Pero ni los pocos que leemos diarios o escuchamos los telediarios podríamos entenderlo, puesto que, vivimos bajo la amenaza de cualquier delincuente, y los parámetros de “seguridad” en unos lugares bajan y en otros suben significativamente. La percepción del diario vivir es que la criminalidad y la delincuencia, cualquier ciudadano, es víctima en cualquier momento, en cualquier lugar.

Algo percibimos en la fotografía publicada ayer, en la página 6, de Prensa Libre, es una imagen que refleja con claridad la trama de un diálogo: El funcionario estadounidense, secretario de Seguridad, muy serio y muy enfático le explica al sumiso ministro de Gobernación, que hasta inclina su impetuosa cabeza, los pormenores del primer acuerdo firmado: Guatemala se compromete para realizar el examen de ADN, a cuanto niño acompañado o solitario espere la verificación de una posible condición de “asilado”, para llegar a Estados Unidos y que pueda pasar la frontera con México. Muy halagüeña la idea, si ese tiempo de espera no se tradujera en largos meses de vivir en el pueblo fronterizo que ambos gobiernos escogieron. Ya nos enteraremos cuando comiencen a reubicar a los cientos de niños y familias que en larga penitencia esperarán, en zonas fronterizas con México, su pase al cielo. Lo que el Ministro y el Gobernante locales soslayan de compartir con los guatemaltecos, y que moralmente están obligados a hacerlo, son los detalles de ese tremendo compromiso en que están incluyendo al país, como territorio tope de los flujos de migrantes que no terminarán de movilizarse nunca, hasta que en sus países no existan programas para no morir de abandono, y no al revés, como lo están proponiendo, un gobernante del país más poderoso del mundo –digamos– y un gobernante de un país cundido de precariedades que no da respuesta al clamor de abandono de sus propios ciudadanos.

Puesto que se trata de una decisión, tan delicada, porque no tienen fondos ni para atender, en los mínimos servicios a los miles de desnutridos, enfermos y famélicos, pobladores locales, no se entiende, porqué, sin decir “agua va” comprometen nuestro territorio para desempeñar un papel que, desde cualquier ángulo no cuenta ni con infraestructura, ni los medios económicos para responder a tan irrealizable trabajo.

Vale la pena aclarar que los guatemaltecos, en general, no tenemos nada en contra del pueblo estadounidense. Al contrario, hay mucho agradecimiento porque, si no fuera por los ingresos de las remesas, Guatemala no tendría el mínimo desarrollo en sus áreas rurales y los índices de desempleo y de pobreza fueran más extremos. Solamente, también como pueblo, tenemos el derecho de exigirle a quienes nos gobiernan, una explicación detallada y realista de saber a qué se están comprometiendo antes de firmar ese acuerdo, con el que se nos pretende vender el espejismo de ser el “Tercer país Seguro”, ya que en el índice internacional de seguridad nos colocan en el puesto 107 de 127 países, y como una de las peores posiciones en América Latina en el tema de Seguridad. Calificaciones tan extremas, nos confunden. Nada Más.