Miércoles 18 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Doña Consuelo les abrió la puerta

Las hienas andan sueltas.

Fecha de publicación: 27-06-19
Por: Edgar Gutiérrez

 

Ayer continuó la desestabilización del proceso electoral, cuyos resultados preliminares están en revisión, bajo la mirada perturbadora y una actitud obstruccionista de los integrantes del “pacto de corruptos”. La fiscal general, Consuelo Porras, pidió y obtuvo de un juez la orden de allanar la Dirección de Informática del TSE, ubicada en la zona 12. Fiscales y policías registraron y secuestraron la base de datos de los sistemas informáticos y digital del Tribunal utilizados el 16 de junio, con el propósito, dice la fiscal en su comunicado de ayer mismo, de “crear una copia de respaldo”. Innecesariamente ha roto la cadena de custodia de la
información confiada por ley al TSE.

Si la fiscal Porras actuó, como ella misma afirma en su oficio, en base a las denuncias públicas que todos conocemos, ha dado un paso en falso. Hasta que no se concluya el reconteo –que no es privado ni oculto– los alegatos son especulaciones. Pero el daño que ella está haciendo a la institucionalidad del TSE y al proceso democrático, es inconmensurablemente superior a las denuncias espurias y de mala fe del “pacto de corruptos”. Quiero creer que la Fiscal General cayó en la trampa.

Errores de conteo ha habido en todos los escrutinios. Los peritos independientes, exmagistrados del TSE y la Misión de Observación Electoral de la OEA (invitada por el propio gobierno), coinciden en que no hay fraude sino un problema técnico enteramente superable. Puede haber también otros problemas de contratación de la empresa, pero en general los sistemas de cómputo no son insondables.

Como dije el lunes en esta página editorial, se está cocinando una crisis político electoral artificiosa. Está alentada por el gobierno de Jimmy Morales y su “pacto de corruptos” para deslegitimar las
elecciones y reventar a los magistrados del TSE.

Con la puerta que doña Consuelo Porras abrió al “pacto de corruptos”, estos caminarán tanteando hasta dónde pueden llegar para entronizarse ilegalmente en el poder. No estamos frente a acciones espontáneas ni eventos aislados. El director del Registro de Ciudadanos pidió vacaciones en la víspera de las elecciones, y no cuando su institución pudo haber dicho “misión cumplida”. El fiscal de delitos electorales, Óscar Schaad, también se fue de descanso una semana antes de los comicios. La ciudadanía está confundida y por eso, hasta ahora, inmovilizada.

Lo único que les queda a estos infames es asegurarse la bendición de Washington. Durante las últimas dos semanas sus cabilderos han estado tocando frenéticamente las puertas de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Capitolio. Claramente, después de la ganancia que obtuvieron hace año y medio al trasladar la embajada a Jerusalén –el cheque en blanco para sacudirse a la CICIG– ya saben dónde hacerle cosquillas al imperio. Por eso están ofreciéndonos ahora, cual reptil rastrero, despreciable, como “tercer país seguro”. Saben que la migración irregular es el dolor de cabeza de Trump, que su política es un fracaso, como no podía ser de otra manera, y que constituye un flanco débil para su reelección en 2020.

A Jimmy Morales y su “pacto de corruptos” no les importa provocar una crisis humanitaria, de dimensiones inimaginables, volviendo Guatemala una caldera. El patio trasero del campo de concentración de migrantes, del cual Trump le urge desembarazarse. Morales y su grupo están jugando con fuego, y lo saben. Convertir el país en una inmensa cárcel de civiles de varios países hermanos, cuyo delito es buscar la vida en otra parte, es infame, despreciable, mezquino. Pero todo se vale a cambio de permanecer en el poder y garantizar su impunidad. ¿Nos quedaremos de brazos cruzados?