Domingo 13 DE Octubre DE 2019
Opinión

El “Plan Marshall” que nos viene del Norte

“Mientras que un plan Marshall centroamericano es muy necesario, América Central no tiene las precondiciones de Europa Occidental para la ayuda del plan original y los programas comerciales”. Robert Leiken, Carnegie Endowment for International Peace.

Fecha de publicación: 26-06-19
Por: Edgar Balsells

 

La jugada de Marcelo Ebrard, el canciller mexicano, ha sido magistral: Primero, México ha sido el primer país en ratificar el nuevo acuerdo de libre comercio de América del Norte. Segundo, se han detenido las amenazas de Trump de imponer tarifas no acordadas a los productos mexicanos como un castigo a la inacción con respecto al paso de migrantes.

Ebrard ha hecho lo suyo en defensa de los intereses aztecas, mientras la gente de Jimmy Morales, principalmente Espina, el embajador en Washington, Jovel la canciller y Degenhart el de la fuerza bruta, fortalecen diálogos bilaterales con lo más conservador de la Roma de Potomac, evadiendo el escrutinio directo y punzante del ala demócrata encabezada por Norma Torres, que día a día se fortalece más. El ofrecer a Guatemala como tercer país seguro, va precisamente en la línea de un gobierno sin más mira que agradar al imperio, sin buscar ni siquiera la protección de su propia gente, que además es el alimento de la divisa que mantiene la macroeconomía.

Y qué decir de Bukele: ni lento ni perezoso ya se lleva a El Salvador los primeros dolarucos del ahora bautizado como “Plan Marshall para Centroamérica”, orquestado de manera genial por Ebrard, con la ayuda de Hugo Beteta, el exministro de Berger, sempiterno Director de la Cepal de México, y Alicia Bárcena, la Secretaria Ejecutiva de Cepal. Hay humo blanco entonces para un Plan Marshall con aires cepalinos, que se adorna con antecedentes de buenas intenciones, que a juicio de doña Alicia, vienen desde aquellos viejos intentos de paz de Contadora y Esquipulas I y II, que en Guatemala, con el reinado de la actual clase política, han quedado casi en el olvido.

El mamotreto de más de 300 páginas, resume los rezagos tantas veces sistematizados por nosotros los centroamericanos: región vulnerable, con grave crisis social, que desemboca en desarrollo humano precario que amasa niños desnutridos, Guatemala resulta, vergonzosamente, ser el país líder en América Latina, con bastante diferencia de sus pares del pelotón de rezagados.

¿Y en las grandes recomendaciones?: algo falta cuando se hace mutis en torno a frenar las grandes transacciones de la economía ilegal, principalmente las que nos tienen como jamón del sándwich entre Colombia y México. Además, desde una perspectiva guatemalteca el contrabando de productos mexicanos es el gran dolor de cabeza. Y no digamos el millón de novillos que pasan como Juan por su casa desde Nicaragua hasta las barcazas del Usumacinta, y luego entran sin contratiempos a municipios chiapanecos, destruyendo las buenas prácticas de una buena base de nuestro sustento alimentario.

Tanto con el RD-CAFTA, como en los acuerdos comerciales y de inversión bilaterales con México es de resaltar las asimetrías que poco se reconocen, como aquella tarifa que se impone a nuestro café industrializado, bastante mayor al exportado sin mayor valor agregado. Esas son las cosas a cambiar que nos interesan a los guatemaltecos, y que dicho sea de paso deben ser el tema central de evaluación hoy en día, cuando los tecnócratas centroamericanos están frente a sus pares evaluando las relaciones económicas con la Comunidad Europea.

Tenemos un claro interés en fortalecer negocios con el sureste mexicano, por lo que el Tratado de Libre Comercio con tal país debiera ser revisado de la misma manera como se las arreglaron de inmediato frente a los arrebatos proteccionistas de Trump. Sin embargo, históricamente sabemos que el pez grande anda tras el chico, y desde la Alianza para el Progreso de Kennedy, bien valen nuestras suspicacias frente a lo que nos viene del Norte.