Jueves 18 DE Julio DE 2019
Opinión

Seamos responsables

En mi opinión, no hubo fraude electoral y debemos ser muy cuidadosos con denuncias de esta índole.

Fecha de publicación: 25-06-19
Por: Estuardo Porras Zadik

 

Es curiosa la postura y el comportamiento del partido oficial ante los resultados de los comicios electorales del pasado 16 de junio. Carentes de la solvencia necesaria para denunciar la corrupción, esta bancada se ha dado a la tarea de proclamar un fraude electoral. ¿Será porque es el peor resultado obtenido por un partido oficial en nuestra corta historia democrática? ¿Será que la matemática financiera no generó los resultados esperados? ¿Serán patadas de ahogado? ¿O será el simple hecho que pronto dejarán de gozar del derecho de antejuicio y evadir a la justicia no les será tan fácil? Lo más revelador de esta actitud radica en su capacidad de cambiar de discurso según las circunstancias y, más aún, adoptar prácticas y posturas semejantes a quienes han sido blanco de sus ataques. La extrema derecha se suma al Movimiento por la Liberación de los Pueblos (MLP), en este clamor de fraude electoral. Si el MLP se los permitiera, seguro los seguidores del oficialismo se sumarán a la toma de carreteras para expresar su descontento. Algo así como la desfachatez de mandarle un mensaje al presidente Donald Trump, quejándose del resultado de las elecciones y rogándole su intervención, después de haber denunciado “injerencia extranjera” cuando las circunstancias no les convenían o afectaban sus intereses y los de sus allegados.

Desde mi punto de vista no hubo fraude electoral, y debemos ser muy cuidadosos con denuncias de esta índole. Ya de por sí, nuestra institucionalidad es frágil y muy vulnerable. Ahora bien, eso no exime al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de haber cometido errores. Y no solo durante el conteo y escrutinio de los votos, su credibilidad ya venía en picada con la inscripción de muchos que no debiesen de haber sido inscritos, y algunos que fueron excluidos que sí debiesen de haber participado. Pero de eso a proclamar irresponsablemente un fraude electoral, hay un gran trecho. Una vez más, aquellos en la posición de hacer oír su voz lo hacen sin tener en consideración los efectos de su actos.

Desde este mismo espacio, he sido enfático al decir que no me gusta ninguno de los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta. Para mí, con estilo diferente, ambos son más de lo mismo. Sin embargo, los resultados reflejan la voluntad de la mayoría que emitió el sufragio: amplia ventaja que no será revertida con el recuento de los votos. En el caso de diputaciones y alcaldías, sí podríamos tener más de alguna sorpresa, ya que los números son más estrechos y la posibilidad de irregularidades sistematizadas, más factible. Seamos pacientes y vigilantes del proceso de revisión por parte del TSE, exijamos una explicación fidedigna y lógica para cada una de las irregularidades denunciadas. No por las razones equivocadas y mucho menos para intentar revertir los resultados a favor de una imposibilidad –como lo pretende el partido oficial–, sino para defender la independencia, la reputación y la institucionalidad del máximo ente en temas electorales.

 

Lo mínimo que podemos esperar de doña Sandra Torres y del doctor Alejandro Giammattei es que se pronuncien en defensa de la democracia, apoyando al TSE en este proceso. Estos dos deben separarse de posturas y declaraciones irresponsables, como las del presidente Jimmy Morales, que una vez más pone en tela de duda y ataca a una institución independiente. De igual manera, solo por la posibilidad de llegar al poder, debiesen distanciarse de los enanos depredadores que, heridos por su raquítico rendimiento en la contienda electoral, son capaces de atentar en contra de la democracia. Exijamos instituciones que protejan y garanticen el buen funcionamiento de una democracia que agoniza. No cedamos al populismo de aquellos que desde hace mucho tiempo marcaron su propia distancia.