Sábado 8 DE Agosto DE 2020
Opinión

El Consejo Superior Universitario; decisión tipo Capitan Bolsonaro (VI parte)

Han surgido dependencias que están desarticuladas.

Fecha de publicación: 25-06-19
Por: Eduardo Antonio Velásquez Carrera

 

En esta entrega continuaré con una serie de señalamientos que tienen que ver con mi opinión en torno a La Propuesta de Actualización de la D. Política de Investigación, la cual fue presentada al ingeniero Murphy Olympo Paiz Recinos, rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, por parte de la Coordinadora General de Planificación, arquitecta Alice Michele Gómez García, a inicios de noviembre del año pasado. Como segunda observación, en la parte de la Justificación del documento, numeral 4, página 10 se dice textualmente; “La dinámica universitaria ha dado por resultado que, ante la carencia de parámetros institucionales y la aprobación de un perfil mínimo, se han formado unidades de investigación con niveles menores a los estándares esperados, asimismo, han surgido dependencias que están desarticuladas, y otras que se han disgregado y pertenecen presupuestalmente y organizacionalmente a unidades ejecutoras diferentes a la DIGI, por lo que es urgente superar esas debilidades como se propone en la presente política”. En el pie de página, se afirma que “Por ejemplo, IUMUSAC es dependencia de Secretaría General, CEDESYD de DIGEU (Dirección General de Extensión Universitaria, EAVC) e IPNUSAC, CEUR y COBIUSAC es dependencia de Rectoría”. Error ortográfico si son tres las unidades de investigación que dependen de Rectoría –según los ponentes– el verbo a usar es “son” y el plural “dependencias”. Además, lo anterior no es cierto, pues en el caso específico del CEUR no pertenece a la Rectoría sino es un centro de investigaciones pionero, fundado en noviembre de 1975, con criterio visionario, el CSU lo creo pensando precisamente en un centro de estudios multidisciplinario, con la dirección de su Consejo Directivo conformado por cinco decanos de las facultades de Ingeniería, Arquitectura, Ciencias Jurídicas y Sociales, Agronomía y Ciencias Económicas. Y obviamente dotándolo de su propio presupuesto, independientemente de esas facultades y de la propia rectoría. Dicho CSU pensó en que además por su composición profesional, los profesores investigadores que lo constituyeran fueran ingenieros, arquitectos, abogados y notarios, ingenieros agrónomos, economistas, administradores de empresas y contadores públicos y auditores, entre otros. Todo ello para tratar de tener una visión integral de la problemática urbana y regional del país. Adicionalmente, dentro de cada gremio pudiera ser interdisciplinario y naturalmente con efecto interinstitucional, tanto a nivel académico como su impacto en las instituciones de gobierno, del Estado y del sector privado de la economía. Con esto se demuestra, que los ponentes de la Propuesta de actualización de la política de investigación desconocen cómo funciona una de las más reconocidas unidades académicas de investigación de nuestra universidad en el campo urbano y regional. Cuando fuera Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, 2002-2006, fui invitado junto al Director de la Escuela de Economía, al Director Financiero de la Usac y del Director del Iarna de la Universidad Rafael Landívar a visitar los centros de investigación de las universidades de Wageningen, Tilburg y Utrecht en Holanda, previo al establecimiento de la cooperación para instalar en Guatemala la maestría en economía de medio ambiente, y constatamos que los centros de investigación en ese país todos son multidisciplinarios y que están ligados interinstitucionalmente, como ellos nos sugirieran hacerlo con la URL y la Universidad Nacional, en Heredia, Costa Rica; para potenciar su impacto nacional y regional. Continuará…