Domingo 25 DE Agosto DE 2019
Opinión

El gran engaño

Debemos preparar a nuestro pueblo con una enseñanza a través de la cual cambie su actitud, el proceso se inicia con la educación y se complementa con la oportunidad de poseer capital.

Fecha de publicación: 20-06-19
Por: Jaime Francisco Arimany Ruiz

Mañana estaremos terminando la mitad del año 2019, la cual recordará la historia como el año de la gran burla a la población guatemalteca. Se llevó a cabo una primera vuelta electoral llena de falacias electoreras, que abrieron las puertas a 20 partidos, eliminaron a varios candidatos por acusaciones delictivas, aprobaron la participación de otros con acusaciones graves de malversación y no permitieron la inscripción sin argumentos legales, de una candidata que había corrido hace cuatro años, teniendo buenas posibilidades de competir para ganar.

El descaro es grande, el Director General del Registro de Ciudadanos del Tribunal Supremo Electoral se fue del país, por amenazas contra su seguridad y la de su familia; pero, dejó sin inscripción al partido Café, no dándole seguimiento al derecho que tenía de participar, a pesar de tener su papelería en orden.

El limitar la propaganda de los nuevos candidatos, no es más que otra muestra del manipuleo de las elecciones, siendo discriminatoria, pues para la contienda, algunos ya habían realizado campañas en años anteriores. Según varios videos que corrieron en los medios, se presenta a candidatos que otorgaron regalos para casas y alimentos, se supone a los futuros votantes, para así comprar el apoyo y el voto de personas ignorantes. Siendo presidente de la Cámara de la Libre Empresa en 1985, pasamos los videos del Premio Nobel doctor Milton Friedman y su esposa Rose por Canal 3, invitando a tres personalidades de diversa índole, a debatir sobre los mismos. En uno de los mismos el doctor Friedman definía al pueblo japonés con una actitud semejante a la de nuestro campesinado; pero la actitud del pueblo japonés cambió, siendo desde finales del siglo XIX sumamente competente y exigente. Entre las exigencias tenían una, que evidentemente, nos expone la triste realidad en que vivimos, el irrespeto a los demás, el cual se expone cuando se llega tarde, con la aberrante y vergonzosa frase “la hora chapina”.

Me contaba mi compañero de natación, deporte de nuestra juventud, el arquitecto Guillermo Gomar, que en Londres tenía una reunión con un alto ejecutivo de una empresa. La cita era para las diez de la mañana y como conocía la exigencia en la puntualidad de ese pueblo que hace un poco más de dos siglos, prácticamente dominaba al mundo con solo diez millones de habitantes. Llegó a la oficina del ejecutivo unos diez minutos antes de que llegara la hora, se sentó y platicó con la secretaria. A las diez en punto el ejecutivo abrió la puerta y lo pasó adelante y al entrar le dijo: no llegó a tiempo. El respondió: perdón, llegué diez minutos antes. La respuesta fue: hizo perder diez minutos a mi secretaria. Por lo anterior podemos agregar la actitud de los ciudadanos como una de las causas de nuestro subdesarrollo, la cual se complica por quienes no han tenido la oportunidad de desarrollarse en el campo de la educación; en pláticas con el doctor Manuel Ayau (†) me decía, “únicamente aprender a leer y a escribir, no garantiza mejorar el nivel de vida”.

Debemos preparar a nuestro pueblo con una enseñanza a través de la cual cambie su actitud, el proceso se inicia con la educación y se complementa con la oportunidad de poseer capital. En EE. UU. los trabajadores podían usar parte de sus salarios para invertirlo en acciones de empresas con un alto retorno de interés que, permitió a los empleados del país irlo aumentando y acumularlo para adquirir sus viviendas, vehículos, seguros, fondos para su retiro, etcétera.