Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

El peso de la sombra verde

Lo destacado de las elecciones es el mapa pintado de verde por temor a otro Jimmy, y el meritorio lugar alcanzado por Mulet y Thelma.

Fecha de publicación: 18-06-19
Por: Amílcar Álvarez

 

Pretendiendo atajar a Sandra promovieron partidos políticos y candidatos a granel, sin alcanzar el objetivo previsto. Afianzada en el trono, tiene un adversario sin carisma disputando la guayaba con el desafío previo, de convencer al elector que no será otro Jimmy. Como un gato errante metido en un callejón sin salida, ignoran alejados de la realidad que la política no es un arte donde los tres poderes del Estado son la ignorancia, la corrupción y la impunidad, al grado que si en Suiza dos y dos son cuatro aquí son siete y las cuentas salen cabales, terminando chamuscados los ideólogos y genios por fuego amigo. Retener el poder con un desorden mental crónico, sin darle el valor que tiene y merece la democracia, es absurdo, y lo es más pervertirla, dejando de realizar cambios sociales fundamentales impostergables. Siendo sorprendente insistir, para terminar en el bote consumidos por el tiempo, demostrando la utilidad social de la justicia aplicada por una judicatura proba y capaz.

Al no lograr darle el impulso vital al proyecto político, ahora es lo mismo Chana que Juana al irse el plan a pique, salvo un milagro, con la desventaja que ya pasaron los siglos de los milagros. De modo y manera que en este momento crítico tienen el viento en contra, incluido el voto de un carpintero que vale lo mismo que uno perfumado, siendo muy difícil en las circunstancias actuales desbancar a Torres en la segunda vuelta. Por lo visto, su pasado en la montaña ni las campañas negras impactaron negativamente a los electores, asustando pendejos diciendo que el diablo se viste de verde y los ángeles no tienen sexo, sin reparar que hace rato anda tranquilo en el medio, compartiendo y departiendo las delicias del poder arbitrario, subiendo y bajando como una medusa escondido en la oquedad de las redes sociales con los zapatos rotos, cubriendo las tropelías en el manto del olvido repicando las campanas al estilo Jalisco, repartiendo pisto. Les queda rogar a Maximón que el antivoto funcione…

Los resultados desnudan las debilidades y contradicciones del sistema. Por egoísmo y ver micos aparejados, los del club de Tobi no diseñaron una estrategia efectiva ni promovieron el voto nulo y repetir el proceso, enfrentando a la vieja política con un candidato de méritos indiscutibles, ganando la presidencia sin arrugarse, la oportunidad se fue… El pueblo los hubiera apoyado sin reservas, cansado de tanto farsante incapaz, iniciando un cambio real con hechos y no palabras como en los últimos 200 años. Ahora viene un vendaval y será soportado con la ironía de ser un país con la economía poco diversificada, desmantelado y gobernado por la codicia robando bagatelas a lo bandido, demostrando que por dinero baila el can y por pan si le dan, dejando perplejos a los gringos. Lo destacado de las elecciones es el mapa pintado de verde por temor a otro Jimmy, y el meritorio lugar alcanzado por Mulet y Thelma, con un mensaje que no deben ignorar los que babosean al pópulo, con el cambio de mentiras y la democracia de cartón.

La juventud en su mundo virtual es clase aparte. Ve la realidad con desdén sin interesarle los misterios de la vida, encontrando en la tecnología un aliado respetado y respuestas a sus dudas, sin importarle la incapacidad extrema de los gobernantes y el futuro del país. Lejos está la mirada serena de la sabiduría acumulada en el tiempo, los sueños y la pasión perdida, convertidos en un zoológico por la discordia y los pleitos vulgares deseando que se termine la feria, y beban agua de su propio chocolate los lobos con piel de oveja, recuperando el honor perdido y la dignidad arrebatada. Vendrán tormentas severas anunciando una nueva época. La paciencia se agota y el imperio sin delicadeza arrasará, dejando intacto el rumor de las palabras y su integridad eterna, cansadas de ser ignoradas por la razón, que anda alborotada y sometida de tumbo en tumbo, sin respirar tranquila.