Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Elección fraudulenta promovida por el gobierno de Morales

Él y su gabinete han impulsado un fraude electoral usando los fondos del Estado para aprovecharse de la miseria de las comunidades rurales.

Fecha de publicación: 15-06-19
Por: Irma A. Velásquez Nimatuj

 

Hartos de escuchar los lamentos y los quejidos del presidente Jimmy Morales, quien no deja de darse golpes de pecho insistiendo una y otra vez que no ha hecho otra cosa sino defender el sistema, demandando que las elecciones generales de mañana sean transparentes y no judicializadas, terminamos siendo testigos de cómo él y su gabinete han impulsado un fraude electoral usando los fondos del Estado para aprovecharse de la miseria de las comunidades rurales, indígenas, mestizas o ladinas que viven en los márgenes de la pobreza y pobreza extrema.

A través de la denuncia ciudadana y de algunos medios se ha documentado cómo en diferentes regiones el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación –MAGA–, siguiendo con la práctica de no cumplir con su mandato sino de fomentar la corrupción con nuestros impuestos se ha dedicado a entregar víveres y bonos a las poblaciones presionándolas para que mañana emitan su voto a favor de los candidatos a la Presidencia, Congreso y
municipalidades del partido de Morales.

Además, los indignos pastores de iglesias protestantes afines al corrupto presidente no paran de emitir mensajes a través de radios presionando de manera subliminal y en nombre de Dios para que sus feligreses voten por el partido de Morales, que tiene al país al mismo nivel que Venezuela o quizá peor. Ya que diariamente miles de hermanos con sus niños emigran por cualquier medio y a donde sea, cualquier lugar es mejor que Guatemala.

Aquí tenemos hospitales solo con médicos, médicos sin salarios justos; escuelas cayéndose, niños malformados y desnutridos, profesores dedicándose a tres o cuatro trabajos para completar los pagos del mes. Enfrentando una violencia exacerbada en todos los espacios, asesinatos por un reloj, un teléfono o cualquier bien material. ¿Acaso no es esta realidad peor que la de Venezuela? La diferencia es que aquí no están los reflectores de los medios de comunicación internacional. Aquí los medios nacionales e internacionales han servido para crear falsas encuestas e impulsar a candidatos que les conviene.

Mientras tanto, el Tribunal Supremo Electoral, bien gracias, con su pasmosidad e inacción ha terminado de cómplice de este fraude electoral que nos traerá tempestades que muchos deseamos evitar y salir huyendo.