Lunes 21 DE Octubre DE 2019
Opinión

El domingo, pensemos en el futuro

En estas elecciones nos jugamos el futuro, pero tenemos la posibilidad de revertir la cruda realidad que vivimos votando por los candidatos de partidos democráticos.

Fecha de publicación: 13-06-19
Por: Miguel Ángel Albizures

 

Si durante esta campaña electoral, usted puso atención a la propaganda de los partidos políticos y al discurso de los candidatos, se habrá dado cuenta que aquellos que personifican el atraso y retroceso del país, y que ofrecen soluciones de corte fascista o totalitario, se desgañitaban en los mítines o en las entrevistas, ofreciendo de todo para resolver los añejos problemas del país, y vertiendo serias acusaciones contra los contrincantes democráticos, a quienes catalogaron de izquierdistas o de querer convertir a Guatemala en otra Venezuela.

Los candidatos de los partidos democráticos, se presentaron más serenos, reflexivos y propositivos, dando las pautas del país que debemos construir todos juntos, aunque debería decir reconstruir porque en estos últimos cuatro años hemos tocado fondo y se necesita mucho esfuerzo y tiempo para sacarlo del abismo, donde nos encontramos, y eso es algo que solo un equipo de personas democráticas, capaces y honradas podrá hacer. Pues la derecha y la extrema derecha solo ofrecen más de lo mismo e incluso representan el peligro de un retroceso represivo y con ello, la negación de los más elementales derechos ciudadanos. A ellos, no es necesario mencionarlos por los nombres, se conocen por la boina que llevan o por las botas que están atrás de ellos e incluso como candidatos a puestos de elección.

Por ello este domingo hay que ir a votar por aquellos que representan un mejor futuro o votar nulo si nadie nos parece, especialmente por los candidatos al Parlacen que es la carabina de Ambrosio y el refugio de quienes han defraudado los bienes del Estado. Votar nulo por el Parlacen, es economizar recursos del Estado que hoy se desperdician.

No podemos continuar con un desarrollo económico que agrava los niveles de desigualdad, ya de por sí escandalosos, basado en la depredación de los recursos naturales y en la generación de empleo de baja calidad y peor remunerado, junto a un modelo de seguridad basado en la represión y en el recorte de derechos y libertades, que han costado años de lucha y que ahora se pretenden tirar por la borda, porque no hay ningún interés en revertir la violencia estructural que padecemos desde hace años.

Los mediocres, convirtieron la campaña electoral en un mercado de votos, donde se generalizó la compra de los mismos con láminas, entrega de productos de primera necesidad o bonos y, en los casos más descarados, concediendo pagos por los “servicios” prestados durante el conflicto armado interno. Así de superficiales han sido los candidatos de la derecha, que siguen pensando que la voluntad popular se puede canjear por limosnas, pero esperamos que el pueblo comprenda que no hay regalo que compense comprometer el futuro del país poniéndolo en manos de los corruptos de siempre. En estas elecciones nos jugamos el futuro, pero tenemos la posibilidad de revertir la cruda realidad que vivimos votando por los candidatos de partidos democráticos que es votar en pro de los derechos ciudadanos y derechos humanos, en pro de la democracia, la paz y la justicia. Es votar por un nuevo Estado, incluyente, no racista ni discriminatorio.