Jueves 20 DE Junio DE 2019
Opinión

Diálogos de la política y el poder

Aforismos al servicio de los electores.

Fecha de publicación: 12-06-19
Por: Alejandro Maldonado Aguirre

 

A pocos días de las “alegres elecciones”, como en su tiempo las anunciara el presidente Arévalo, conviene refrescar la sabiduría de los que competirán por un cargo representativo y la de quienes decidirán con su voto ese destino. El autor –agradecido huésped de elPeriódico– no se siente tan animado de escribir un breve ensayo de análisis de programas y personalidades de las centenas de aspirantes que aceptaron el compromiso de servir a la patria en cargos discernidos por la voluntad popular, y mucho menos de definir o recomendar un binomio, una planilla o un nombre de los que sobrevivieron los parámetros fijados por el TSE (en estos tiempos no se sabe si la “S” es sigla de supremo o de subalterno) para comparecer ante el soberano (también con la letra “s”) pueblo para que decida sus preferencias.

Opta quien suscribe la columna por auxiliarse del pensamiento ajeno, citando autores que expresan, con economía de palabras, meditaciones que ilustran conceptos y valores importantes de la vida social y política. La variedad apunta a cierta universalidad, tanto cultural como temporal. Algunos de ellos son o fueron observadores metódicos y otros,
actores reales del oficio político.

Como sucede en todo quehacer, los intelectuales y los operadores tienen enfoques muy propios que reflejan su especial visión de la vida y de sus protagonistas. En lo presente, a pocas horas ya de la apertura de las urnas, tenemos como fondo una palabra corrosiva que, por veces, acarrea pesares y otras, triunfos a sus actores: se trata de la Política. De algunos se dicen cosas sublimes, y en mucho justificadamente reconocidos; y de otros se dictan criterios peyorativos, quizás injustificadamente. Aristóteles, de unas de estas especies, dijo: “El demagogo y el adulador tienen la misma identidad. Ambos gozan de igual crédito incondicional: uno del pueblo corrompido y el otro del tirano”. Platón, precursor de la escuela de gobierno, amonesta a los políticos remarcándoles: “A vosotros os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro para que seáis nuestros jefes y nuestros reyes”.

Aun cuando se puso en moda la contrata de agencias especializadas en fabricar presidentes, y lo formulan a costos de varias cifras en moneda dura, tales técnicas no superan las avalanchas que un nombre y una actitud pueden desatar encima de toda la estrategia artificial para levantar un líder. Esto es simple y lo definió nada menos que un estadista como Von Bismarck: “La política no es una ciencia, como muchos señores profesores se imaginan, sino un arte”.

No obstante lo mucho que se especula de las mieles del poder, no a todos los ciudadanos les inspira participar en ese tipo de competencia y se declaran “apolíticos”. Bien valdría la pena que reflexionen sobre algo que dijo desde antes del cristianismo el tribuno Pericles: “Un hombre que no se interesa por la cosa pública es, para nosotros, no inofensivo, sino inútil. En verdad, pocos de entre nosotros son actores de la política, pero todos somos buenos jueces de ella”.

Respecto del sentido crítico (por veces difamante) que desata la militancia, Jaime Sabines hace la observación siguiente: “Qué paradoja: Gorbachov le da libertad a Rusia y hoy es atacado por ese mismo pueblo gracias a la libertad que él le dio”. Algo de estos riesgos ya los había advertido Churchill: “En la guerra nos pueden matar una vez; en política muchas veces”. La cuestión de esas matanzas es la de tener una actitud firme, cuando el atacado sabe de manera genuina que es mezquina, y por ello el mismo Sir Winston aconsejaba: “Nunca llegarás a tu destino si te paras a tirar piedras a cada perro que te ladra”. Y, a propósito de canes, cuando el funcionario está arriba y puede prodigar algún bien, no faltará alguno que más temprano que tarde le corresponda con maldad y bellaquería, Por esto, por veces es necesario tener en cuenta nada menos que a Juan Domingo Perón que lo advierte: “Quien le da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde al perro”.

El acceso al mando requiere el instrumento orgánico del partido, sea en un sistema plural de agrupaciones o bien de formato único. Charles de Gaulle, a pesar de su enorme ego, no aceptaba la idea del exclusivismo: “¿Cómo esperan que funcione un sistema de partido único en un país que tiene 246 diferentes clases de queso?, En cambio, otro caudillo, Fidel Castro, lo sostenía con sucinta explicación: “El pluripartidismo es pluriporquería”.

En lo que concierne a la campaña para alcanzar el cargo, qué mejor consejero que Bill Clinton, elegido y reelegido a pesar de las potentes adversidades que tuvo que afrontar por sus debilidades frente al sexo débil. Dijo él en sus Memorias: “Para llevar una campaña presidencial con éxito hacen falta tres cosas esenciales: Primero, que la gente te mire y sea capaz de imaginarte de presidente. Luego tienes que recaudar suficiente dinero y obtener apoyos que te permitan ser conocido. Después de eso, todo se reduce a una batalla de ideas, mensajes y propuestas”.

En materia de promesas electorales tener cuidado de lo que refiere Castillo Peraza: “el profeta Habacuc advierte que el diablo va delante de Dios proponiendo lo óptimo para que ni siquiera se haga lo bueno”.

Un tuitero mexicano transmitió un mensaje suyo recién electo el candidato republicano: “Nos queda la esperanza que Trump haga lo que todos los presidentes electos hacen: no cumplir sus promesas de campaña”. Cierto, no habrá un muro de hierro y cemento, sino una barrera de batones, gases lacrimógenos y carceletas…

Finalmente, sea lo que sea el resultado de la actual contienda eleccionaria, humildemente debemos entender que “la vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien”.