Lunes 16 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Creo en el voto inteligente

Nos tardamos más en marcar con un crayón de cera nuestro futuro que en analizarlo.

Fecha de publicación: 12-06-19
Por: Rodolfo Neutze

 

Este domingo muchos tendremos que cumplir con la responsabilidad más grande que existe en una república democrática, emitir nuestro sufragio para cambiar autoridades. Durante esta corta campaña usé este espacio para promover un debate serio de ideas para que pudiéramos juntos buscar a las mejores opciones. Pero llegó la fecha de tener que decidirse y quisiera dar mi visión personal que este medio me permite compartir. En estas elecciones, como debiera ser siempre, la primera vuelta es para votar por el que más nos llene, el que puede cuidar nuestra casa y nuestra familia durante cuatro años. El próximo presidente necesita ser preparado no solo académicamente, sino tener experiencia financiera y de gobierno. Juventud, vida balanceada y un tremendo estoicismo para no caer en las trampas y los abusos carnales del poder. Necesitamos que se generen inversiones importantes para que estas se conviertan en empleos que ataquen la pobreza que a su vez se convierte en desigualdad que pone en riesgo nuestra estabilidad y democracia. Querer que más gente tenga dinero y el Estado cumpla con su trabajo NO es sinónimo de ser socialista o izquierdista, quiere decir que ese candidato es consciente. La vicepresidencia debe ser ejercida por aquella que sepa manejar y coordinar equipos y lograr que el Estado se ponga a trabajar y ejecutar. Si votamos por miedo, por encuestas o peor aún por quien habla mejor, estamos condenados a volver a equivocarnos. Si usted conoce los pecados de un candidato y aun así vota por él, no podrá después quejarse.

En el Congreso vemos gente “buena” pero que ya pasaron más de veinte años allí y solo han servido para decir dónde ven cosas malas, pero ni las han resuelto ni mucho menos han propuesto cambios que funcionen. También hay pícaros descarados que se aprovechan de los listados para permanecer aferrados a un hueso que nos sale carísimo, no solo porque les pagamos sino por lo que abusan del puesto. Creo que el poder Legislativo debe ser el bastión de nuestra democracia y la mejor opción es votar por las planillas en donde exista gente que sacrifica mucho por ir a limpiar la institución más desprestigiada del país. Siempre hablamos de renovar el Congreso, pero hay que hacerlo con equipos de personas que tengan experiencia en temas privados y públicos; que sepan lo que cuesta ganarse o pagar un sueldo; que hayan pagado impuestos y entonces sepan cómo decretarlos; pero lo más importante es que el puesto de diputado NO sea un mecanismo para salir del anonimato financiero. El poder local es lo más cercano a nuestra vida, pues el alcalde es responsable de que nos llegue agua potable, nos recojan la basura, el ornato y lo más importante nuestra movilidad. Votar por quien por años directa o indirectamente ha manejado nuestros municipios es pretender hacer lo mismo y esperar resultados diferentes. El Artículo 231 de nuestra Constitución habla del Distrito Metropolitano, tiene casi 35 años y no se ha implementado, ¿por qué se haría ahora si no cambiamos de enfoque? Si queremos que: el agua llegue a todos sin necesidad de invertir en depósitos; que la basura ya no se tire en un barranco a perpetuidad; que el mejoramiento de nuestras calles NO dependa del cuello con el Ejecutivo; que la infraestructura vial que reduzca el tráfico se haga en donde se necesita no donde sea beneficioso para unos cuantos; que el transporte público llegue a los lugares donde la gente vive y así se pueda movilizar mejor y reducir el tráfico; entonces debemos entrarle a lo que hace falta que es un cambio inteligente, que continúe lo bueno pero que sepa cómo dar el siguiente paso. Con humildad le pido que vote en las cinco papeletas por el cambio inteligente y que vuelva a creer en una sola Guatemala no en la que nos quieren vender dividida y asustada.