Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Opinión

Dos ventajas de Estados Unidos

Este mecanismo institucional le ha proporcionado una gran estabilidad política a la nación.

Fecha de publicación: 25-05-19
Por: Roberto Blum

 

Se dice, un poco en broma, que si una persona quiere llegar a ser un gran atleta o un gran matemático, deberá ser muy cuidadoso al escoger a sus padres. Los genes con que contamos son un importantísimo factor en nuestras vidas. Sin esa base, todo el esfuerzo que hagamos nos llevará a ser buenos atletas o buenos matemáticos, pero nunca en verdad grandes.

Lo mismo se podría afirmar de ciertas condiciones básicas iniciales para lograr el éxito de los países. Un primer elemento es la geografía. Parece evidente que no todos los lugares del mundo son igualmente favorables para el desarrollo y el éxito de las naciones. No es solo el clima o la orografía o la hidrografía, sino más bien todo un complejo de condiciones que la población podría aprovechar en su beneficio. Tampoco es únicamente importante la geografía física, sino también las condiciones de la geografía sociopolítica.

Así, a los 250 años del inicio de su poblamiento, Estados Unidos habían logrado construir una nación en una geografía extraordinariamente favorable para tener éxito en lo político y en lo económico. Protegido su territorio por dos inmensos mares, un árido desierto en el sur y otro gélido en el norte, no necesitó invertir grandes recursos en su defensa nacional. Por otra parte, el extenso territorio estadounidense contaba con una magnífica red fluvial y enormes planicies, aptas para la producción de granos. Esta excepcional geografía atrajo a millones de inmigrantes que, con su trabajo, construyeron la más grande y dinámica economía del planeta. Solo hay que recordar que, en 1960, el Producto Interno Bruto de Estados Unidos era el 40 por ciento del Producto Mundial Bruto.

Una segunda gran ventaja de Estados Unidos es su estructura institucional de tipo federal. El territorio y la población estadounidense se organizan desde las pequeñas comunidades primarias, que gozan de una gran autonomía política y administrativa, subiendo hasta llegar a los cincuenta gobiernos estatales y finalmente al federal, todos ellos sujetos a la soberanía de la ley. Este mecanismo institucional le ha proporcionado una gran estabilidad política a la nación, lo que históricamente promovió el desarrollo y el crecimiento de su economía y de su sociedad.

Hoy, la creciente globalización y el auge del comercio internacional han elevado la productividad de las economías de los países que se han integrado exitosamente a la nueva economía mundial. Pero también ha hecho que las economías nacionales sean mucho más interdependientes y por lo tanto vulnerables. Por ejemplo: las economías de los países de la Unión Europea dependen en promedio en un 85 por ciento del comercio internacional. En cambio, los países latinoamericanos, más pobres y menos integrados en la globalización, solo dependen del comercio internacional en un 44 por ciento. Pequeños países ricos, como Luxemburgo, Singapur y Hong Kong, muestran cómo sus intercambios con el exterior son más de tres veces más grandes que su producción doméstica. Asimismo, su dependencia de factores que ellos no controlan es enorme; en cambio, Estados Unidos es prácticamente autárquico. Su comercio exterior es tan solo un 27 por ciento de su economía doméstica. Por otra parte, China, la segunda economía mundial, tiene una dependencia y vulnerabilidad mayor, ya que el 38 por ciento de su bienestar y crecimiento está en manos de su comercio con el resto del mundo.

Dadas las condiciones geográficas y políticas concretas de nuestros países, ¿cuánta integración a la globalización es conveniente? Es evidente que no hay una única respuesta.