Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Opinión

Asuntos pendientes…

La convergencia es entre mujeres, entre feministas, entre estas y otros movimientos sociales.

Fecha de publicación: 25-05-19
Por: Verónica Sajbin Velásquez / La Cuerda

 

A 25 años de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, los retos en este momento son fuertes. Cabe interpelar nuestras estrategias de acción de cara al contexto que se vive en este país, donde recientemente candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República firmaron una declaración llamada “Vida y Familia” (basada en fundamentalismos religiosos y conservadores), la cual contradice contenidos aprobados en esa Conferencia que se reconocen, por los Estados miembros, como derechos.

Durante estos 25 años muchas mujeres y feministas, a través de nuestras redes y articulaciones, hemos expresado que es necesaria una transformación del paradigma dominante del modelo actual, que ha priorizado el beneficio económico por encima de las personas y agrava las desigualdades existentes entre la población, propicia las guerras, los conflictos, el militarismo, fortalece el patriarcado, degrada el ambiente, acelera los efectos del cambio climático y no aminora sus consecuencias.

Estas complejas problemáticas nos plantean el desafío de articularnos entre nosotras y nosotros desde las diferentes dimensiones de nuestras luchas, estableciendo un piso común para una propuesta política que adquirirá su fortaleza precisamente en la articulación de esas dimensiones. Y es que estas dimensiones de justicia se concretan en los territorios, donde las luchas de las mujeres por una vida libre de violencias y todo lo que esto implica se combina con la lucha contra otras amenazas, como los monocultivos, el despojo de las empresas extractivas, los desvíos de ríos, el desplazamiento de los pueblos indígenas de sus territorios, el despojo de la propiedad intelectual de los tejidos, la militarización y otras más.

Una política de población y desarrollo abarca toda esa trama compleja de estas y otras problemáticas, por eso el llamado a la articulación no debe hacerse hacia los partidos políticos que forman parte de una organización política ajena a nuestras potencialidades, resistencias y necesidades. La convergencia es entre mujeres, entre feministas, entre estas y otros movimientos sociales; es momento también de profundizar las alianzas inter-generacionales para que podamos emprender simultáneamente la lucha contra el racismo, el patriarcado, el etnocentrismo y la heteronormatividad.

De lo contrario, va a ser imposible promover un conocimiento del cuerpo y una construcción de la individualidad y colectividad responsables socialmente, que retome la historia, considere la integralidad de las diversas áreas de la vida, poniendo en el centro la dignidad humana y la felicidad como prácticas emancipadoras. Implica gozos, placeres, erotismo, salud, bienestar colectivo, alegría, satisfacción, crecimiento, serenidad, armonías, paz, tal como lo han propuesto algunas mujeres y feministas en este territorio. ¡Juntémonos pues ahora!