Miércoles 26 DE Junio DE 2019
Opinión

Mentira despiadada

…y ¿masivamente consentida?

Fecha de publicación: 24-05-19
Por: Álvaro Castellanos Howell

 

Quizás nunca antes había hecho una columna más puntual en cuanto a su planteamiento.

Si es que alguna vez mis columnas tienen algún planteamiento, y no solamente
lamentaciones.

La muerte de los cinco niños o adolescentes guatemaltecos, mientras estaban “en custodia” de las autoridades de inmigración de
EE. UU., son un estrepitoso grito evidenciando una escandalosa mentira.

Grito que además deja al desnudo uno de nuestros más vergonzosos flagelos sociales: la desnutrición crónica infantil.

¿Cuál es mi planteamiento? Que todos los guatemaltecos, absolutamente todos, gobernantes y gobernados, debemos impedir que se siga difundiendo esa mentira, la más
desgraciada de los últimos tiempos:

“Cotzalo dijo que en la aldea han llegado a difundir rumores de que a los menores de edad los dejarán ingresar y quedarse en Estados Unidos, así como a los adultos que lleguen con sus hijos”. (Prensa Libre, 23 de mayo 2018, p.8).

¿Quién es Cotzalo?

El es Victoriano Cotzalo, líder del Consejo Comunitario de Desarrollo de San José El Rodeo, Cubulco, Baja Verapaz, lugar desde donde partió el último de los cinco patojos e infantes que fueron a encontrar la muerte “al país de los sueños”.

No podemos, nunca más, permitir que se siga difundiendo ese “rumor”, que en realidad es una despiadada falsedad. Difundida por quienes tienen intereses, ante todo económicos, para hacer creer a los guatemaltecos víctimas de la pobreza y pobreza extrema, que los menores de edad son “salvoconductos” o “visas humanas” para entrar sin obstáculo alguno a la nación del norte.

Si eso es falso hace mucho tiempo, lo es aún más desde que, increíblemente, llegó Donald Trump a la presidencia de dicha nación.

¡BASTA YA! ¡Coyote visto, coyote al bote! (y no me refiero a los cuadrúpedos).

Ya en otra columna había sugerido que los medios de radiodifusión que existen en este país, lancen vigorosas y masivas campañas en todos los idiomas mayas, y en xinca, garífuna y español, advirtiendo que es absolutamente mentira que los niños o menores “sin papeles” son bienvenidos en EE. UU., solos o
acompañados.

Es hora de parar esa quimera. Porque si no lo hacemos, la verdad jamás va a alcanzar a esta letal mentira.

¿O es que existe una especie de “fetichismo”, como alguna vez lo dijo Carlos Monsiváis (si no me equivoco) sobre la inmigración mexicana?

Una especie de desviación de conducta, fomentando con el silencio cómplice el significativo ingreso de esos dólares que benefician tanto a tantos, producidos de a poco, por pocos.

¿Cuántas Mariees o Jakelines más vamos a permitir? ¿Cuántos Felipes, Juanes o Carlos más vamos a dejar que caminen al encuentro de la muerte segura, creyendo todo lo contrario?