Miércoles 19 DE Junio DE 2019
Opinión

¿Diálogo en Venezuela?

Fecha de publicación: 22-05-19
Por: editorial

Con la mediación del gobierno de Noruega, representantes del dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, y del presidente de la Asamblea Nacional y gobernante reconocido como legítimo por 54 estados democráticos, Juan Guaidó, han iniciado acercamientos exploratorios, con el exclusivo propósito, según lo ha manifestado Guaidó, de poner fin a la usurpación del poder por parte de Maduro y su camarilla, iniciar un gobierno de transición y convocar a elecciones libres.

Los anteriores conatos de diálogo político entre el oficialismo chavista y la oposición (2002-3, 2014 y 2016) solamente han sido parte de una estrategia de fortalecimiento y consolidación del régimen dictatorial, así como de debilitamiento de la oposición política, por lo que invariablemente han terminado en más represión, opresión y violación de derechos fundamentales. De hecho, la última mediación a cargo del expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, además de haber sido grotesca, redundó en mayor abuso de poder de parte del régimen tiránico, encarcelamientos lacerantes, exilio y muerte.

Venezuela se encuentra sumida en un caos. No hay alimentos, medicinas, agua, energía eléctrica, combustibles y, en general, los productos y bienes de primera necesidad. La gente solo recibe lazo y cebo, garrote y cárcel, en medio de la penuria causada por la hiperinflación, el decrecimiento económico, la escasez, el saqueo de las arcas nacionales, el aumento imparable del accionar del crimen organizado y todo el cúmulo de desgracias que conlleva la ineptitud, la soberbia, el abuso, el despilfarro, la corrupción, la impunidad y la propaganda demagógica del régimen de Maduro.

Un mal síntoma para este nuevo proceso de diálogo. El régimen de Maduro ya comenzó a utilizarlo demagógicamente. La dictadura se está promoviendo a nivel nacional e internacional como partidaria del diálogo, sin importar el resultado o, peor aún, sin comprometerse con un resultado positivo. Dar largas al asunto es el verdadero objetivo.

En nuestra opinión, deben ser condicionantes para que avance el diálogo político: (i) El ingreso irrestricto de la ayuda humanitaria; (ii) La liberación de todos los presos políticos; (iii) El cese de la represión violenta de las manifestaciones y protestas, así como los allanamientos de morada contra opositores y disidentes; (iv) El reconocimiento y respeto de las decisiones que constitucionalmente le corresponden a la Asamblea Nacional, que es el único órgano legítimo en Venezuela; (v) El cese inmediato de la censura a la libertad de prensa; (vi) El cese del hostigamiento y ataques contra los diputados de la Asamblea Nacional; (vii) La desarticulación de los colectivos que recurren a prácticas terroristas; y (viii) El castigo de los crímenes de lesa humanidad.

Han alentado el diálogo franco y productivo los gobiernos de Cuba, Irán, China y Rusia, los cuales tienen intereses en Venezuela. Por tanto, se esperaría que dichos gobiernos se comprometan con ese ejercicio y que propugnen por la restauración de la democracia institucional en Venezuela.

Dados los antecedentes criminales del régimen opresor de Maduro, no se espera que este nuevo acercamiento entre las partes encontradas redunde en algo positivo para la democratización del país. En todo caso, para no hacerse ilusiones habría que prepararse para un seguro fracaso, aunque, como dice el refrán, lo último que se pierde es la esperanza.