Martes 18 DE Junio DE 2019
Opinión

El fenómeno del anti voto

Las percepciones del electorado se convierten en realidad.

Fecha de publicación: 20-05-19
Por: MARIO FUENTES DESTARAC

 

En política, el anti voto es una suerte de voto consciente no a favor de un candidato u opción política determinada, sino en contra de un candidato o de un proyecto político, que tiene su origen o fundamento en el temor o el enojo del votante.

Por consiguiente, el anti voto no es un voto que responde a una predisposición ideológica o estratégica en favor de una candidatura, sino que es derivado del miedo que infunde un aspirante o su proyecto político, o, en su caso, el enfado, molestia o rechazo que causa debido a sus actitudes y actuaciones percibidas por el electorado como negativas, insufribles u odiosas.

En Guatemala, el fenómeno del anti voto se ha venido manifestando a través de una clara intención de impedir, a toda costa, que determinado candidato gane las elecciones, votando por otro que efectivamente puede derrotarlo. No es el tradicional voto de castigo contra el oficialismo o camarilla gobernante, desgastado o desacreditado por el mismo ejercicio del poder político, sino que es un voto en contra de un candidato que provoca pánico o genera animadversión.

La orientación “anti” no es nueva en nuestro país. Traigo a colación, por ejemplo, el antiliberalismo, alentado por conservadores y mercantilistas; el anticlericalismo, instado por los liberales; el anticapitalismo, promovido por socialistas y marxistas; el anticomunismo, apuntalado por fascistas y macartistas; el anti neoliberalismo, estimulado por populistas y progresistas; y el anti neopopulismo, animado por demócratas liberales y social demócratas.

Desde la apertura política de 1985, el anti voto se ha hecho presente claramente al menos en dos oportunidades. La campaña electoral con motivo de la segunda vuelta celebrada el 6 de enero de 1991, entre los presidenciables Jorge Carpio (UCN) y Jorge Serrano (MAS), se generó un sentimiento “anti Carpio” que inclinó la balanza en favor de Serrano. Igualmente, en la campaña para la segunda vuelta presidencial celebrada el 25 de octubre de 2015, entre los contendientes Sandra Torres (UNE) y Jimmy Morales (FCN NACIÓN), la orientación anti ‘estatus quo’ político, representado por Torres, inclinó la balanza a favor de Morales, acogido por el electorado como el candidato antisistema.

Actualmente, estamos viviendo un atípico proceso electoral, caracterizado por la ausencia de información, la desinformación, la legalidad incierta, así como por la incomprensible depuración o cancelación de la inscripción de unas candidaturas y de otras no en plena campaña electoral, debido a problemas legales y judiciales, lo que ha sembrado en el electorado incertidumbre y desconfianza, además de que éste observa, con impotencia, que las autoridades electorales y judiciales privilegian y discriminan, ponen y quitan, conceden o despojan, sin tener claro si sus decisiones están apegadas o no a la ley.

Sin duda, la eliminación justa o injusta de candidaturas punteras en la intención de voto, así como la sobrevivencia jurídica de otras candidaturas con graves señalamientos legales, ha dejado un mal sabor entre el electorado, que podría, en un momento dado, atribuirlo a una supuesta judicialización de la política, que se da cuando el Poder Judicial se arroga la acción y la decisión política en menoscabo de los derechos ciudadanos de elegir y ser electo.

En todo caso, lo cierto es que en política las percepciones del electorado tienden a convertirse en la cruda realidad. Luego, en el actual escenario político, el anti voto puede presentarse como el resultado de percepciones negativas y traducirse en un inusitado castigo y en un insospechado premio a la vez.