Domingo 26 DE Mayo DE 2019
Opinión

Bozal

Mientras más públicamente expuesta esté una persona, más sujeta a la crítica será.

Fecha de publicación: 15-05-19

 

El miedo es una emoción caracterizada por intensas sensaciones desagradables, provocadas por la percepción de un peligro real o supuesto.

Existe el miedo real, cuando su dimensión está en correspondencia con la dimensión de la amenaza. Pero existe el miedo neurótico, cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro.

Estamos socialmente entumecidos. El miedo neurótico nos paralizó. Ese que ve micos aparejados en cada esquina, ese que inventa mitos, que crea fantasmas donde no los hay. Ese que es inyectado por poderes oscuros, cuyo único interés es que esto no cambie. Ese que en todo ve amenaza. El que nos asusta con el petate del muerto.

Hay un miedo neurótico a la organización. A la ideología. Al pluralismo. A la paridad. A las reivindicaciones. Miedo neurótico a los colectivos. A los pueblos. A las voces. A la diversidad. A la diferencia. A decir las cosas como son.

Pero si el miedo neurótico de algunos coarta la libertad de expresarnos, si nos ata de pies y manos, amordaza nuestra emancipación. Lamentablemente hemos sido víctimas del miedo de quienes no saben enfrentar sus miedos. De quienes no entienden que “la prensa es la artillería de la libertad” y que la libertad de expresión lleva consigo la libertad para escuchar.

A todas luces, de forma inconstitucional, tres magistrados de la Sala Segunda de Apelaciones avalaron una denuncia por femicidio interpuesta por Sandra Torres contra seis editores de este diario. Esto, haciendo uso ilegítimo, incorrecto y abusivo de una ley digna. Pero el miedo a la crítica es más fuerte y hace que la denunciante y sus “asesores” sean capaces de continuar intentando fraudes de ley.

La Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer, gran conquista, fue creada para combatir violencia verbal, física, económica y psicológica contra las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres. Son crímenes de odio, flagelo incisivo en nuestra sociedad. Pero no es primera vez que el miedo ataca a la candidata: los fiscales Juan Francisco Sandoval y Andrei González también fueron víctimas del mismo fraude por haberla “perturbado”, tras investigar un supuesto financiamiento electoral ilícito.

Esta es una burla a la libertad y a miles de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar que buscan cobijo en la ley. Que merecen respeto.

Como mujer, expreso libremente, SIN BOZAL, mi indignación ante esta burda manipulación. Como mujer debo proteger una ley que fue hecha para hacerle frente a todos aquellos infelices que utilizan la fuerza y la violencia como síntoma de su barbarie.

Si alguien público tiene miedo a la crítica, que busque ayuda y utilice los mecanismos correctos. Porque lo que sí da pánico es que su miedo neurótico tenga la última palabra.