Viernes 6 DE Diciembre DE 2019
Opinión

A propósito de la retórica de Sandra Torres

 

 

Fecha de publicación: 12-05-19
Por: Jose Rubén Zamora

 

Es cierto, hemos sido incansables críticos severos de Sandra Torres; como en su momento lo fuimos de Cerezo, Serrano, Arzú, el pillo de Portillo, de Pérez y Baldetti y de Morales.

Hemos criticado sus abusos de poder, su autoritarismo, su corrupción, sus prácticas de terrorismo de Estado, su papel prominente en la narco cleptocracia que tiene secuestrada a Guatemala, y, fundamentalmente, debido a sus nexos con el narcotráfico.

Sandra Torres jamás nos ha pedido espacios periodísticos para responder nuestros serios señalamientos, entendemos, debido a su característica prepotencia y arrogancia. Si los hubiese pedido, se los hubiésemos dado.

Sin embargo, este no es el tema que hoy nos ocupa y no debemos confundirnos con cortinas de humo, demagogia, promesas de campaña, ni salirnos por la tangente.

El primer tema central, es el uso siniestro y pervertido de la Ley de Femicidio, de parte de Sandra Torres, para violar la Constitución de la República, que garantiza la libre emisión del pensamiento, sin censuras de ninguna naturaleza.

Sobre todo, cuando los verdaderos casos de violencia contra la mujer, que representan miles de casos, incluyendo centenas de asesinatos de niñas y mujeres quedan en la impunidad.

El segundo tema central, representa la existencia de redes y estructuras de jueces y magistrados corruptos, que únicamente responden a los intereses de los miembros prominentes de la narco cleptocracia, entre ellos Sandra Torres, que tienen minada desde la Corte Suprema de Justicia, hasta las Salas y Jueces que conocen sobre crímenes contra la mujeres.

Basta observar cómo la Corte Suprema de Justicia ha blindado a Sandra de impunidad, para que pueda, sin dificultades, y sobre ruedas, alcanzar la Presidencia de la República, sin antes responder ante la justicia.

Lo único que procede es que Sandra Torres presente los correspondientes desestimientos ante sus jueces serviles y advenedizos.

Si como candidata se atreve a trastocar, manipular y pervertir con cinismo y perversidad Leyes y Jueces, qué podemos esperar que haga cuando, una vez más, sea la todo poderosa narco clepto dictadora de Guatemala. Que Dios nos agarre confesados. Al menos, esta vez, es necesario reconocer que no nos agredió a golpes en público, abusando de su condición de mujer, ni nos envió a El Tejar, Chimaltenango, para tener un larga siesta con la muerte.