Viernes 18 DE Octubre DE 2019
Opinión

Cultura de doble moral…

La falta de congruencia de una vida con diversos roles, en una sociedad de falsos valores…

Fecha de publicación: 11-05-19
Por: Carlos A. Rodas Minondo

Debemos practicar lo que profesamos. Vivimos en un mundo en donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase que desprecia el contenido. La apariencia es lo más importante, y las apariencias engañan…

El pensamiento anterior me parece totalmente atinado a lo que vivimos hoy en día en nuestras sociedades. Nuestra esencia como personas fundamentalmente espirituales establece un comportamiento dentro de la sociedad y este debe ser la base del propósito de nuestra vida hacia un fin específico.

La vida nos presenta las diferentes áreas en nuestro desarrollo, el área espiritual, intelectual y física. Debemos ser congruentes entre nuestro pensar y actuar para integrar las áreas con nuestros valores, y nuestro objetivo debe tener una finalidad basada en nuestra visión y misión de forma integral.

Separar nuestra vida espiritual de nuestra vida social y profesional, presenta dos caras diferentes y una doble moral. Pensar que somos perdonados por los pecados cometidos en la vida social y profesional de lunes a viernes cada domingo de forma recurrente, somatándonos el pecho en la Iglesia no está bien. Clavar al vecino cada día y luego prometer amar al prójimo en la Iglesia, no es congruente.

Entender que todo lo que hago lleva una misma línea hacia el bien común, define la integridad como individuo. Presentar una doble moral es la manera de ser aceptados en una sociedad que exige y demanda actitudes políticamente correctas, a la conveniencia del estatus y posición. La competencia social en el mundo de hoy, rompe con los principios básicos de la verdad y la justicia.

Si sabemos que lo que estamos haciendo va en contra de mis principios, pero le conviene a mi bolsillo y al grupo social o laboral al que pertenezco por razones profesionales y/o financieras, caemos en la doble moral. La búsqueda de poder y tener más que ser, ha superado las barreras de la conciencia entre lo bueno y lo malo. Todavía existen destellos en algunas culturas en donde la palabra y el nombre valen más que cualquier cosa. La integridad, la dignidad, la honorabilidad se han perdido en sociedades que corren desesperadas detrás de valores materiales para obtener poder y riqueza cueste lo que cueste, en una competencia a muerte dejando a un lado todo valor verdadero.

En la historia del mundo y sus sociedades suben los grandes Imperios a lo más alto, para luego caer a lo más bajo, debido a que siendo seres esencialmente espirituales su vida se ha basado en valores equivocados y lo que está mal por principio y ley de vida, cae y termina. Esta situación se ha dado todo el tiempo en la historia. Nunca lograremos la plenitud total en la vida, ni el desarrollo y bienestar social en el mundo, por la naturaleza del hombre.

El caso de los políticos y funcionarios siendo señalados de corrupción, es un caso típico de personajes que viven con doble moral. Una vida de mentira, viviendo vidas familiares y sociales bajo la sombra y apariencia de ser personas importantes y trabajadoras con grandes capacidades económicas, estatus y posición social, pero que en realidad son personajes despreciables, ladrones, vividores, delincuentes, falsos y corruptos que ofrecen un impacto nocivo para las sociedades.

Cuando cambiemos lo políticamente correcto por lo justa y verdaderamente correcto, se dará un paso importante a un cambio al verdadero desarrollo como sociedades. El egoísmo como el principal mal del hombre, es la causa del problema familiar y del problema social. Las diferencias en términos socioeconómicos siempre existirán, pero es posible minimizarlas si no hubiera egoísmo y todos tuvieran una visión y misión con mayor orientación y sentido social.

Todos podemos apoyar con justicia al que no tiene, empezando por el Estado, que su función se debe enfocar en el desarrollo generalizado de los países y de su gente creando según las prioridades, las oportunidades de trabajo, educación y salud. Así estaríamos creando sociedades más balanceadas sin tantas diferencias, para lograr el desarrollo y la verdadera paz.