Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Elección presidencial: una treta más

No perdamos de vista que la mayoría de candidaturas presidenciales –22– solamente son un señuelo, una trampa.

Fecha de publicación: 03-05-19
Por: Silvia Tejeda

 

Dejemos ya por un lado al señor Morales y sus vergonzosas despedidas como mandatario. Y por el contrario, no nos olvidemos de sus acciones y de todas las iniciativas que ha tomado para hundir las aspiraciones democráticas que nos siguen impulsando. Es vital que no nos olvidemos de la relación cordial y campechana del mismo señor Morales con uno de los narcotraficantes más importantes del país que, gracias a la DEA, han sido revelados.

Menos debemos pasar por alto la burda manera de cómo su cuerpos de seguridad y sus ministros, más cercanos, quieren exculpar y desvanecer las interioridades de una reunión entre narcos de verdad y narcos de mentira. Tengamos presente esa engallinada reunión para poner dentro de una realidad cercana y vivencial, los niveles de corrupción y de afanado entreguismo del poder y las decisiones de un país, al narcotráfico. Caigamos en cuenta. Representamos, ante esas mancuernas, un territorio crédulo y utilizado, a la carta, por los carteles internacionales resultado de las engañifas perpetuas de políticos venales.

“Yo solo vi unos canches, pero no me enteré de quiénes se trataba” –dio a entender el jefe de la SAAS, desvaneciendo cualquier respuesta que aumentara las suspicacias externas. ¿Puede usted tragarse esa respuesta a los de la UCN, de todo un jefe de seguridad, de un presidente? Que juegos de mentirillas llegaron a exponer, los entrenados equipos de servidores al sistema de corruptela para defender o tapar con un dedo lo indefendible.

El caso, lo menciono, porque es un ejemplo paradigmático, de la forma en que el sistema de cooptación del Estado o el eje económico de la corrupción política que utiliza la figura presidencial, –si es vulnerable como Jimmy Morales– para que, por medio de la claque de sus intermediarios, –los peones gruesos que actúan y les sirven como Mario Estrada– se tomen las más pervertidas y dañinas decisiones para aumentar el poder de las mafias de entorno y continuar ensanchando su radio de acciones hasta tomar la política de Estado a través de la venalidad de un candidato que tuvo, que tiene o que tendrá posibilidades de ser su más leal intermediario.

Y si el poder de un Presidente solamente es una pieza del múltiple engranaje del anatema de vivir bajo el poder de una alianza criminal integrada por redes ilícitas, políticas económicas y militares que se resisten a ser desplazadas. No perdamos de vista que la mayoría de candidaturas presidenciales –22– solamente son un señuelo, una trampa, en más de la mitad de candidaturas, unos perfectos desconocidos embaucados por su vanidad, para ser económicamente ordeñados, por un engaño. El verdadero objetivo es que las mafias retomen las diputaciones para continuar haciendo del país lo que mejor convenga a esa minoría de saqueadores.

Mi opinión no es una suposición sino un comentario basado en la siguiente realidad. En enero del presente año se confirmaba que eran 76 los diputados tránsfugas que tenían prohibición por la Ley de participar, pero durante las últimas semanas el TSE ha sido ablandado más, porque recientemente el Registro de Ciudadanos fue contundente en advertir que eran 34 los candidatos con impedimento por actuar como tránsfugas. Sin embargo, el Tribunal Supremo Electoral nos vuelve a sorprender al decidir que, de esos 34, ya 28 tránsfugas tienen su autorización para participar en las próximas elecciones. Sumémosles el tin marín que ese Tribunal ha hecho con las candidaturas de declarados narcoservidores. Así es que existe la gran posibilidad de ser utilizados, una vez más, por esa alianza criminal que gobierna.