Sábado 21 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Extradición de narcos

Fecha de publicación: 25-04-19
Por: Editorial

La extradición es la entrega que un país hace a otro, cuando este así lo reclama, del acusado de la comisión de ciertos delitos, para ser juzgado donde se suponen cometidos.

Por supuesto, el país reclamante tiene la obligación de presentar las pruebas de los hechos con base en los cuales se acusa, y de juzgar al entregado de acuerdo con las leyes del país que lo requiere.

Nuestra Constitución admite que guatemaltecos sindicados de cometer delitos de lesa humanidad o contra el derecho internacional sean entregados a gobierno extranjero, conforme lo dispuesto en los tratados internacionales aprobados y ratificados por el Estado de Guatemala.

El narcotráfico y el lavado de narcodinero son delitos de carácter internacional y transnacional, porque están previstos y sancionados en las legislaciones penales de casi todos los países del mundo y, además, su ejecución se lleva a cabo en dos o más países, tal como lo previene la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional (suscrita en Palermo, Italia), ratificada por Guatemala.

Para ninguno es un secreto que, a estas alturas, nuestro sistema judicial es totalmente incapaz, ineficiente e ineficaz para hacer frente al crimen organizado transnacional.

Por otro lado, el crimen organizado goza de poder político, ya que está incrustado en las altas esferas del sector público, por lo que goza no solo de protección y encubrimiento, sino que también de aliento y estímulo para expandir sus negocios ilícitos.

En todo caso, los narcos que caen en manos de la fuerza pública están en capacidad de comprar o cooptar a políticos, funcionarios y operadores de justicia (policías, fiscales, juzgadores); y, en su caso, de organizar fugas espectaculares, individuales o masivas, en los centros carcelarios del país.

Estas últimas (las fugas masivas) les permiten a los narcos escapar al amparo de que delincuentes que la sociedad considera de mayor peligrosidad social (asesinos, secuestradores, violadores, etcétera) son los que más acaparan la atención de las autoridades y de la opinión pública.

De esa cuenta, la expedita extradición de los narcos es procedente, principalmente hacia los EE. UU., porque, seamos francos y realistas, el estado de Guatemala no puede lidiar con ellos, debido a sus inextricables redes y estructuras criminales, así como a sus cuantiosos bienes dinerarios y no dinerarios, que les brindan poder, libre circulación y absoluta impunidad en el manejo de sus negocios ilícitos.