Sábado 24 DE Agosto DE 2019
Opinión

La realidad supera a la ficción

Guatemala se ha convertido en una novela de Francisco Pérez de Antón.

Fecha de publicación: 23-04-19
Por: Estuardo Porras Zadik

 

Según van las cosas, todo apunta a que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) pondrá sobre la papeleta de elecciones a presidente de la República, a un detenido por la agencia estadounidense de Administración para el Control de Drogas (DEA, en inglés). A ese extremo hemos llegado: interpretamos los hechos de tal manera que aceptamos que si un candidato no tiene un impedimento legal en el país, el hecho que haya sido acusado y detenido en Estados Unidos no limita su participación en los comicios electorales. ¿Será a esto a lo que se refieren los defensores de la “soberanía nacional”? La tibieza del TSE, que ¡ojalá no sea complicidad!, mantiene con vida a partidos políticos que debieron haber sido cancelados, a diputados tránsfugas y a un sinfín de candidatos que carecen de idoneidad. Esta permisividad es la responsable del círculo vicioso en el que se mantiene la política nacional. Lo único que quizá sea diferente esta vez es que la campaña deberá ser austera, lo que hace que la mayoría de los candidatos adopten mecanismos “cantinflescos” para aproximarse a los votantes. Sin embargo, poco o nada ha cambiado en cuanto a las motivaciones reales de los candidatos y sus financistas. Un repaso por las opciones que tenemos, basta para entender que poco avanzamos a partir del 2015.

Lo alarmante no es nuestra similitud a una serie de Netflix –mezcla de Narcos, House of Cards, Colosio y 24–, sino el hecho que la mayoría de aspirantes al máximo cargo son incapaces de poner sobre la mesa un plan de trabajo congruente y viable para el país. La nuestra parece una novela de Francisco Pérez de Antón quien, con la maestría que lo caracteriza, pone al descubierto que en Guatemala todo es posible y que casi siempre la realidad supera a la ficción. Todos los posibles mandatarios hablan de un diagnóstico que todos conocemos desde hace ya mucho tiempo, y proponen ideas “innovadoras” sin mecanismos para financiarlas y hacerlas realidad. Utopías electoreras, nada más. Y eso que no tomo en cuenta los mensajes retrógrados de algunos que sin recordar nuestra historia, ofrecen a la población desesperada y agobiada por la inseguridad “militarizar las calles”. No seamos ingenuos: no caigamos en el juego de creer en estos aprendices de políticos. Algunos de ellos, cuya única educación en política proviene de Netflix, salen con frasecitas populistas como: “Marero visto marero muerto”. Para quienes han sido víctimas del flagelo de la inseguridad estas propuestas pueden parecer tentadoras, pero son tan infantiles y poco viables como quienes las pregonan. Y somos tan disonantes, que hasta una exguerrillera se suma a la cantaleta. Mensajes para llegar al poder que juegan, una vez más, con la desesperación de un pueblo que cada cuatro años se deja hipnotizar. Personajes que hablan de ellos mismos en tercera persona para exaltar idoneidad, capacidad y solvencia inexistentes.

Los rescatables son escasos. A ellos debemos ayudarlos, retémoslos a presentar una agenda acorde a las necesidades de un país que agoniza. Llegar al poder dadas las condiciones actuales, –ocasionadas sin duda alguna por el gobierno saliente, al que se le debe pasar la factura–, no es atractivo. Es por ello que con toda seguridad la mayoría de participantes en esta contienda, lo que busca es mantener con vida la vieja manera de hacer política y gobernar. Es solo a unos pocos a los que debiésemos darles el beneficio de la duda. Los demás son peores que quienes nos llevaron hasta donde hoy nos encontramos, pues son nada más que el ripio del terremoto de los últimos años. Escapemos de la coyuntura, dejando en manos del ahora incómodo Tío Sam el “saneamiento”, que es inevitable en la región y el cual promete alcanzar a todos los sectores de la sociedad. Nuestra posición geográfica nos hace imposibles de ignorar. A ver si se puede ser tan soberanos como algunos predican. Nosotros, ¡dediquemos nuestra energía para afinar la puntería y elegir de entre las pocas opciones que tenemos, a la que nos permita construir un mejor futuro!