Viernes 19 DE Abril DE 2019
Opinión

Tiempo para meditar y reinventarse positivamente

Es tiempo de reinventarnos, no de descalificarnos.

— Richard Aitkenhead Castillo

 

Estamos en Semana Santa. Una semana de alto contenido espiritual donde es evidente la fe de las y los guatemaltecos. Desde las famosas procesiones, las lecturas bíblicas o las películas en los canales de televisión, todos contienen mensajes claros y profundos de sacrificio, de entrega sin límite, de voluntad de servicio y búsqueda del bien común como razón de vida. Son un llamado al cambio, para algunos, o un mensaje de mantener la perseverancia para otros, que ya hacen de estos valores el centro de su actuar.

Sin importar dónde transcurrirá esta semana para cada quién, es un momento propicio para la meditación individual y silenciosa, aquella que nos permite revisar nuestro actuar en privado, sin engaños. Son momentos en los que se deben aceptar los errores cometidos, los hábitos perjudiciales, las personas lastimadas o que no hemos apoyado cuando nos ha sido requerido. Es también momento de recordar nuestras actitudes positivas, nuestros aportes y nuestras fortalezas para poder cimentarlas. Puede ser un momento único, saliendo del mundanal ruido e intensidad del día a día, para hacer el balance de vida que permita definir, en privado, lo que deseamos desarrollar en los próximos meses y años. Definir hacia dónde nos dirigimos.

Nada podemos hacer para cambiar el pasado. Tan solo podemos pedir el perdón y comprensión de quienes hemos ofendido, causado daño o hemos ignorado. No resolvemos nada con vivir en la angustia de lo sucedido o de buscar retroceder el tiempo. Es tiempo de entender que de todo lo aprendido, de los errores cometidos y de las convicciones que hoy reafirmemos, se construirá el futuro. Empezando, paso a paso, por mejorar el presente y, poco a poco, empezar a forjar un futuro más significativo y relevante. Un futuro donde esté presente el legado a nuestra familia, comunidad o región. Es la capacidad de reinventarse positivamente. De hacer del hoy, punto de partida para un mejor mañana, para nuestro núcleo cercano y para nuestras comunidades.

Es difícil no tomar una parte de este tiempo para meditar, para repensar cuál pudiese ser el futuro de Guatemala si aplicáramos los conceptos de nuestra espiritualidad en el actuar social. Es pensar qué cambios se necesitan realizar, empezando con nuestras propias acciones, para lograr una mejor sociedad. Más justa, libre y solidaria. Existen temas que se resuelven con tan solo dejar hábitos inadecuados como tirar basura, como no tener conciencia ambiental, con tratar a toda persona con respeto y apertura, con dejar de maldecir y criticar, con terminar con la cultura de descalificación que nos caracteriza o con estar abiertos a apoyar al prójimo. Otros temas requieren de mayor resolución y tenacidad, como evitar la indiferencia frente al abuso, de cualquier índole, de promover cambios que nos mejoren como sociedad y de impulsar las reformas que resuelven problemas del presente, pero que por sobre todo abren puertas de desarrollo, mejora y progreso para tantas y tantos guatemaltecos. Es tiempo de reinventarnos, no de descalificarnos.

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