Martes 16 DE Julio DE 2019
Opinión

La cantina Estrechez de mente

Tengamos mucho cuidado al formar nuestros criterios dentro de la comodidad de nuestro entorno.

Fecha de publicación: 15-04-19
Por: Estuardo Porras-Zadik

 

Las redes sociales se han convertido en la fuente noticiosa para la gran mayoría. Su naturaleza democrática hace que quienes generan información, encuentren en ellas un vehículo ad hoc para masificar contenidos. Sin embargo, a los receptores esta nueva modalidad les permite curar la información que reciben. Es decir, cada individuo es el arquitecto de su red de noticias. Cada perfil, en teoría, representa los intereses, ideología, hábitos y costumbres de su creador, quien se nutre de la información de los que ha escogido seguir. Esta es una especie de filtro que depura la información proveniente de fuentes con las que no se comulga, o son opuestas a su forma de pensar. En otras palabras, la mayoría de personas construyen criterios y asumen posturas a partir de sus similares. Se crea así un aislamiento en el que no hay espacio para el debate, la crítica y el desafío.

Todos tenemos derecho a nuestra propia opinión sobre cualquier tema; a lo que sí ninguno tiene derecho es a su propia realidad. Realidades no pueden haber dos y solo puede existir una. Ahora bien, reacciones, opiniones, actitudes y posturas ante la realidad serán tan diversas como lo es la misma humanidad. Es por ello que nutrir el intelecto de manera homogénea es contraproducente para el desarrollo de las sociedades. Sin oposición es imposible avanzar, romper paradigmas, y hacer que predomine el sentido común. Hubo un momento en la historia de la humanidad en el que se creía que la tierra era plana, que éramos el centro del universo, que las mujeres eran el sexo débil, entre tantos otros temas que fueron desafiados, objetados y rectificados. Ha sido gracias a las posturas de la oposición, que la humanidad ha logrado corregir prácticas destructivas que por mucho tiempo fueron aceptadas, promulgadas y defendidas. Ejemplos sobran en los que las sociedades del mundo han tenido que ceder a sus creencias, costumbres y comportamientos cuando estos han sido erróneos, nocivos o destructivos para la sociedad.

Debiésemos tener mucho cuidado al formar nuestro criterio dentro de la comodidad de nuestro entorno. Solo a partir de una influencia heterogénea ensancharemos nuestras mentes, de manera que al asumir posturas, estas representen un balance dentro del espectro ideológico, religioso, político, económico y social. Las nuevas tecnologías nos permiten ampliar el horizonte de posibilidades, dándonos la oportunidad de formar criterios más educados, investigados y representativos de la realidad. Desde esta óptica debiésemos cuestionar los extremos, las posturas intransigentes, intolerantes e inmutables.

Dentro de esta infinidad de posibilidades, es inevitable que una buena parte de la información que circula sea falsa. Sin embargo, su falsedad no limita su circulación en las redes y tampoco impide que sirva de insumo en la formación intelectual de quienes la reciben. Es necesario cuestionar y poner a prueba toda la información que nos llega, antes de compartirla irresponsablemente en nuestros círculos de influencia. Tengamos en cuenta que una abrumadora mayoría se nutre exclusivamente de plataformas cerradas como WhatsApp, de esa manera se forman criterios y se asumen posturas a partir de información sesgada y homogénea, limitando el acceso a posturas de oposición que fomenten el debate, cuestionen la veracidad y nos aproximen a los tan necesarios consensos.